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Artículo publicado el 5 de abril de 2016 en la Universidad de Queensland

La idea de que un cachalote pueda usar su enorme cabeza como un ariete para hundir barcos es un tema de debate, al menos, desde la publicación de Moby Dick en 1851.

La investigadora de la Universidad de Queensland, la Dra. Olga Panagiotopoulou, como parte de un equipo de investigación internacional que trabaja en la teoría, dice que las pruebas científicas sobre el fenómeno siguen siendo escasas.

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Moby Dick Crédito: Barry Moser

“La frente de un cachalote es una de las estructuras más extrañas del reino animal”, dice la Dra. Panagiotopoulou, experta en anatomía, biología ósea, y mecánica de animales grandes, incluyendo elefantes y primates no humanos.

“Internamente, la frente del cachalote está compuesta por dos grandes sacos rellenos de aceite, apilados uno sobre otro, conocidos como órgano del espermaceti y junk (del inglés basura, desperdicio, al tener un contenido menor de aceite). El aceite del órgano del espermaceti superior era el objetivo principal de la industria ballenera en el siglo XIX”.

La Dra. Panagiotopoulou comenta que las cabezas de los cachalotes son mucho mayores en los machos que en las hembras. “Tal diferencia entre sexos habitualmente se encuentra en especies en las que los machos luchan para competir por las hembras”, señala.

Un ballenero del siglo XIX propuso por primera vez la controvertida hipótesis de la función de ariete de la cabeza del cachalote. “Después de que un gran macho embistiese y hundiese su barco en el Pacífico en 1820, el ballenero Owen Chase describió la cabeza de la ballena como admirablemente diseñada para este modo de ataque”, señala la Dra. Panagiotopoulou.

“La teoría fue clave para inspirar la novela de Herman Melville, Moby Dick, pero hasta nuestra investigación, su factibilidad mecánica nunca se había abordado. La comunidad científica recibió con reticencia la hipótesis del ariete. Esto, principalmente, se debió a que la parte frontal de la cabeza del cachalote alberga estructuras anatómicas sensibles para la comunicación mediante sonar entre ballenas, y podrían dañarse en un evento de impacto. Además, pocas personas han observado realmente la embestida de los cachalotes”.

Los investigadores quedaron entonces intrigados y fascinados al recibir un informe de una piloto e investigadora de preservación, que documentó el avistamiento de cachalotes embistiendo mientras volaba sobre el Golfo de California.

El Profesor David Carrier, de la Universidad de Utah, dice que la cabeza del cachalote desempeña un papel importante en la transmisión sonar y, potencialmente, en la ayuda a la comunicación y flotabilidad. Aun así, no había una explicación a cómo los cachalotes podían usar su cabeza como arma capaz de hundir barcos que tienen de cuatro a cinco veces la masa de la ballena, comenta.

El equipo interdisciplinar de Australia, Reino Unido, Estados Unidos, y Japón usó principios de la ingeniería estructural y modelos por computador para poner a prueba cómo la cabeza del cachalote podría lidiar con los impactos de estas embestidas.

La Dra. Panagiotopoulou dice que la investigación demostró que las embestidas de la ballena podrían provocar fracturas fatales. “Pero nuestras conclusiones demuestran que las particiones de tejido conectivo dentro del junk de la frente del cachalote puede tener una función de absorción del impacto”, apunta. “Este mecanismo es importante para reducir la tensión del impacto y proteger el cráneo”.

“La ventaja mecánica de la estructura del junk puede ser el resultado de la selección y haber adquirido rasgos relacionados con el comportamiento agresivo entre machos”, comenta. “Los cachalotes macho no pelean con frecuencia, pero sabemos que este comportamiento agresivo de embestida es una característica común en los Hyperoodones, orcas, narvales, ballenas piloto, y el grupo de mamíferos a partir del cual se derivan las ballenas, los ungulados, tales como las cabras.

“Un vistazo más de cerca a la anatomía de la cabeza de otras especies que embisten (como los monos o los hipopótamos) puede revelar una variedad de mecanismos de protección. “Nuestro estudio tiene limitaciones, pero esperamos que estimule futuras investigaciones para desvelar la función mecánica de la cabeza durante estos eventos de embestida frontal en otras especies, donde el comportamiento agresivo se ha observado pero sigue sin modelarse”.

La investigación publica en la revista sobre ciencias médicas y biológicas PeerJ.

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