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Artículo publicado por Angela Anderson el 12 de abril de 2016 en Symmetry Magazine

Laboratorios del todo el mundo abren sus puertas a la creación estética.

Cuando hablamos de mecánica cuántica, vale más una imagen que mil palabras.

Por esta razón es por la que las residencias de artistas en laboratorios de física de partículas desempeñan un papel importante para expresar sus historias, de acuerdo con el teórico del CERN Luis Álvarez-Gaume.

Recientemente pasó un tiempo demostrando conceptos de física a Semiconductor, un dúo de artistas visuales ingleses conocidos por explorar la materia a través de las herramientas y procesos de la ciencia. Han creado múltiples cortos, piezas de museo y festivales por todo el mundo. En julio recibieron una residencia en el CERN como parte del Collide@CERN Ars Electronica Award.

Virus del SIDA tercera edición

Virus del SIDA tercera edición Crédito: Ellen Sandor, Stephan Meyers, y (art)n. 20”x24”. Dan Sandin y Tom DeFanti, Electronic Visualization Lab, School of Art and Design, University of Illinois at Chicago.

“Traté de demostrar cómo desarrollamos una intuición para la mecánica cuántica aplicando los principios y comprendiendo la forma en que funciona”, comenta Alvarez-Gaume. “Debido a que, honestamente, no puedo explicar la mecánica cuántica ni siquiera a un científico”.

Los físicos se rieron cuando dijo eso, pero los artistas, Ruth Jarman y Joe Gerhardt, quedaron confortados por el sentimiento. Absorbieron todo lo que pudieron durante su estancia de dos meses a finales de 2015, y aún están procesando las entrevistas y materiales que usarán para desarrollar un gran trabajo basado en sus experiencias.

“La física de partículas es el tema más complejo con el que jamás he trabajado, debido a que es extremadamente difícil crear una idea tangible sobre ella, y trata sobre lo que somos”, comenta Jarman, añadiendo que están preparados para el desafío.

Aparte de hablar con teóricos y experimentadores, los artistas exploraron lugares interesantes en el CERN y grabaron la construcción de una nueva generación de imanes y un taller donde los científicos estaban desarrollando prototipos de instrumentos.

“También investigamos mucho en los archivos”, comenta Gerhardt. “Es un lugar apasionante, y sólo hemos raspado la superficie”.

Pero tienen una gran fe en el proceso basándose en anteriores experiencias trabajando en entornos científicos.

Un trabajo de 2007 llamado “Magnetic Movie” se basó en una estancia similar en los Laboratorios de Ciencias Espaciales de la NASA en la UC Berkeley, donde los artistas captaron la “vida secreta de los invisibles campos magnéticos”. En la película, flujos y manchas brillantemente coloreadas emanan de distintas salas en el laboratorio al ritmo de grabaciones de audio VLF (muy baja frecuencia) y charlas de científicos.

“¿Estamos observando una serie de experimentos científicos, el universo fluyendo, o un documental de un mundo ficticio?”, se pregunta el artista en su sitio web.

La obra logró múltiples premios en festivales de cine internacionales pero, igual de importante para el artista, los científicos estaban entusiasmados por la forma en que homenajeó su trabajo, “incluso aunque se eliminó su contexto”, comenta Jarman.

Dibujando lo invisible

En el Fermilab, otro grupo de artistas ha asumido el desafío  de “visualizar lo invisible”. La actual artista residente Ellen Sandor y su grupo de colaboradores (art)n han estado dando un repaso a los neutrinos y las máquinas que los estudian.

Su objetivo es usar estas tecnologías vanguardistas para crear obras de arte científicamente precisas y “trascendentes” que cuenten la historia del pasado, presente, y futuro del Fermilab, dicen los artistas.

Sandor es famosa por ser una pionera de la fotografía virtual. En la década de 1980 inventó un medio conocido como PHSColograms (estereoscopía), imágenes 3-D que combinan fotografías, holografías, escultura, y gráficos por ordenador para crear lo que ella llama una experiencia “inmersiva”.

El grupo usará PHSColograms, escultura, impresión 3D, realidad virtual y vídeo mapping para crear una obra que finalmente se mostrará en el laboratorio.

“Queremos contar la historia con visualización científica, y también con abstracción”, explica Sandor. “Pero todas las imágenes serán emocionantes y artísticas”.

El valor de tal riqueza visual digital subyace en lo que Sandor llama el “factor sorpresa”, de acuerdo con Sam Zeller, físico de neutrinos y asesor científicos del programa de residencia de artistas.

Ruth Jarman y el teórico John Ellis

Ruth Jarman y el teórico John Ellis Crédito: Semiconductor

“Nosotros los científicos no siempre sabemos cómo acertar en esa diana, pero ella sí”, señala Zeller. “Estas imágenes inmersivas tridimensionales nos acercan a un entorno de vdeojuegos. Si queremos captar la imaginación de los niños, no podemos seguir hablando delante de un póster”.

Como coportavoz del experimento MicroBooNE, Zeller y su equipo están colaborando con los artistas en visualizaciones de realidad virtual de una nueva tecnología de detección conocida como cámara de proyección temporal de argón líquido. Los componentes del detector, así como las reacciones que detecta, están selladas dentro de vasijas de acero inoxidable y quedan fuera de la visión.

“Dado que ella busca la precisión científica, podemos usar el arte de Sandor para ayudarnos a explicar cómo funcionan los detectores, y mostrárselo al público”, comenta Zeller.

Colaboraciones crecientes

De acuerdo con Mónica Bello, directora de Arts@CERN, los programas que combinan arte y ciencia son una tendencia creciente por todo el mundo.

Organizaciones como la Arts Catalyst Centre for Art, Science & Technology en Londres encargan arte relacionado con la ciencia a nivel mundial, y galerías como la Kapelica Gallery en Ljubljana, Eslovenia, presentan arte contemporáneo centrando en gran medida en la ciencia y la tecnología.

La sociedad sin ánimo de lucro estadounidense Leonardo, apoya la investigación interdisciplinar, las residencias internacionales de artistas y científicos, y distintos eventos.

“Sin embargo, este tipo de programas patrocinados por instituciones científicos y con apoyo total aún son raros”, señala Bello. Aun así, muchos laboratorios, incluyendo al TRIUMF en Canadá y al INFN en Italia, alojan exhibiciones de arte, eventos, o residencias ocasionales de artistas.

“Aunque no traemos continuamente artistas a tiempo completo, en TRIUMF ofrecemos un paquete de iniciativas que exploran la intersección de arte y ciencia”, explica Melissa Baluk, coordinadora de comunicaciones en TRIUMF. “Un ejemplo genial es nuestra actual asociación con la artista Ingrid Koenig de la Universidad Emily Carr de Arte y Diseño, aquí en Vancouver. Koenig lleva alguna de sus clases de bellas artes a estas intersecciones, por ejemplo, en cursos llamados ‘Agujeros negros y otras transformaciones dela energía’ y ‘Entrelazamientos cuánticos: manifestaciones en la práctica’”.

Una galaxia espiral

Galaxia espiral creada con harina, hila y azúcar Crédito: Waan Mahawanitwong./TRIUMF.

La colaboración invita a físicos al estudio de Koenig y lleva sus estudiantes al laboratorio. “Es una asociación maravillosa que nos permite a todos estar implicados en el descubrimiento de nuevas formas de pensar en las interconexiones de arte, ciencia, y cultura, a una escala que nos funciona”, comenta Baluk.

El sólido compromiso de Fermilab con el arte alcanza al director fundador, el físico y artista Robert Wilson. Sus esculturas aún se exhiben por todo el laboratorio, dice Georgia Schwender, conservadora de la Fermilab Art Gallery.

Schwender piensa que los programas de arte y ciencia atraen a la comunidad hacia este poco convencional emparejamiento de temas; eventos como la muestra internacional Art@CMS del año pasado en Fermilab tuvieron una gran acogida.

“No es sólo una clase de física o de arte”, explica. “Personas que puede tener cierto temor al arte o a las ciencias se ven menos intimidadas cuando se las ofreces unidas”.

Fermilab recientemente complementó su tradición cultural con una nueva residencia de artista, que dio inicio en 2014 con la artista de medios mixtos Lindsay Olson.

Interacciones del arte con la física

La ciencia como tema para el arte ha crecido desde que la primera estereoscopia de Sandor del virus del SIDA diese lugar a una carrera de colaboraciones entre arte y ciencia.

“Al principio era algo más práctico. Las personas morían, y queríamos sacar todo a la superficie, no dejar nada oculto”, dice la artista. “Para la década de 1990 me di cuenta de que los científicos sería las futuras estrellas del rock, y el paso del tiempo me ha dado la razón”.

Sandor se deleita siendo parte del proceso científico. Dibujar la belleza oculta de la física de partículas para crear algo científicamente preciso y artísticamente impactante ha sido uno de sus proyectos más satisfactorios hasta la fecha, según nos comenta.

Al igual que Sandor, Semiconductor trabaja con datos científicos reales, pero también enfatizan cómo el lenguaje de la ciencia influye en nuestra experiencia de la naturaleza.

“Los datos representan algo que realmente no puede verse, sentirse, ni tocarse”, señala Jarman. “Nosotros hacemos referencia a estas herramientas y procesos de la ciencia, y estimulamos el ruido y los artefactos para que recuerden constantemente a la gente que es el hombre observando la naturaleza, pero no realmente como es”.

Tanto Zeller como Álvarez-Gaume tienen intereses personales en el arte, y descubren el valor en las similitudes y diferencias entre ambos campos.

“Nuestros objetivos son muy diferentes, pero nuestros caminos son muy similares”, comenta Álvarez-Gaume. “Experimentamos inspiración, pasión, y frustración. Trabajamos mediante ensayo y error, errando la mayor parte del tiempo”.

Al igual que el arte, la ciencia es abstracta, pero se disfruta, añade. “Los físicos teóricos te dirán que hay belleza en la ciencia – una sensación de sobrecogimiento. El arte ayuda a sacar esto a la superficie. La gente no está interesada en los detalles: quieren tener una visión, una descripción de por qué la física de partículas es interesante o emocionante”.

Zeller halla su propia inspiración en las colaboraciones entre arte y ciencia.

“Una de las cosas que me sorprendieron más de trabajar junto a artistas es el hecho de que ellos podían articular mucho mejor que yo qué es lo que mi investigación aporta a la humanidad, y esto reforzaba mi entusiasmo por mi trabajo”, comenta.

Aun así, una diferencia clave entre arte y ciencia nos habla de la necesidad de cultivar sus crecientes intersecciones, señala Álvarez-Gaume.

“La ciencia es inevitable; el arte es frágil. Sin Einstein podríamos haber necesitado muchos años, y mucha gente trabajando en ello, pero habríamos llegar a sus teorías. Si Beethoven hubiese muerto a los 5 años, no tendríamos las sonatas; el arte no es repetible”.

Y un mundo sin arte, no es un mundo que le gustaría imaginar.

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