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Artículo publicado por Evan Gough el 6 de abril de 2016 en Universe Today

Encontrar un noveno planeta en el Sistema Solar a estas alturas sería algo fascinante. También sería bastante sorprendente, considerando nuestras capacidades de observación. Pero nuevas pruebas, en forma de pequeñas perturbaciones en la órbita de la sonda Cassini, apuntan a la existencia de un planeta aún no detectado en nuestro Sistema Solar.

Cassini Probe

Sonda Cassini Crédito: Claudio Cacini

El pasado enero, Konstantin Batygin y Mike Brown, dos científicos planetarios del Instituto Tecnológico de California (Caltech), presentaron pruebas que apoyaban la existencia de un noveno planeta. Su artículo demostraba que algunos Objetos del Cinturón de Kuiper (KBOs) muestran un comportamiento inesperado. Parece que 6 KBOs se ven afectados por su relación con un objeto de mayor tamaño, pero los KBOs en cuestión están demasiado alejados de los gigantes gaseosos conocidos como para que sean estos los responsables. Piensan que un gran planeta lejano, en los confines del Sistema Solar, podría ser el responsable de la inesperada agrupación orbital de estos KBOs.

Ahora, la hipótesis del Planeta Nueve está ganando fuerza, y otro equipo de investigadores ha presentado pruebas de pequeñas perturbaciones en la órbita de la sonda Cassini provocadas por el nuevo planeta. Agnès Fienga del Observatorio de la Costa Azul, en Francia, y sus colegas, han estado trabajando en un modelo detallado del Sistema Solar desde hace una década. Introdujeron la hipotética órbita y tamaño del planeta Nueve en su modelo para ver cómo encajaba en él.

Se ha calculado que el Planeta Nueve sería unas 4 veces más grande que la Tierra, y 10 veces más masivo. Su órbita dura entre 10 mil y 20 mil años. Un planeta tan grande sólo puede ocultarse en ciertos lugares, y esos lugares están muy alejados de la Tierra. Fienga encontró un potencial hogar para el Planeta Nueve, a unas 600 unidades astronómicas (UA) de la Tierra. Tal masa en dicha localización podría explicar las perturbaciones en la órbita de Cassini.

Y aún hay más buenas noticias al respecto del Planeta Nueve. Por una afortunada coincidencia, su posición predicha en el cielo está hacia la constelación de Cetus, en el hemisferio sur. Esto significa que está en el rango de visión del Dark Energy Survey, un proyecto del hemisferio sur que está estudiando la aceleración del universo. El Dark Energy Survey no está diseñado para buscar objetos planetarios, pero ha encontrado con éxito al menos un cuerpo helado.

Existen otras formas de confirmar la existencia del Planeta Nueve. Si es tan grande como pensamos, entonces irradiará el suficiente calor interno como para ser detectado mediante instrumentos diseñados para estudiar el Fondo de Microondas Cósmico (CMB). También hay una enorme cantidad de datos procedentes de múltiples experimentos y observaciones realizadas a lo largo de los años que podrían contener pistas aún no detectadas. Pero buscar en estos datos es una tarea enorme.

En cuanto a Brown y Batygin, que inicialmente propusieron la existencia de un Planeta Nueve basándose en el comportamiento de los KBOs, están ya proponiendo una búsqueda más específica del esquivo planeta. Han solicitado una sustancial cantidad de tiempo de observación en el Telescopio Subaru en Mauna Kea en Hawái, para examinar más detalladamente la posición que el modelo de Sistema Solar de Fienga predice para el Planeta Nueve.

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