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Artículo publicado por Viviane Richter el 9 de febrero de 2016 en Cosmos Magazine

Traducción realizada por Dina Ródenas

Los electrodos podrían ayudar a controlar miembros biónicos o exoesqueletos, explica Vivian Richter.

Es posible que los pacientes con parálisis puedan volver a levantarse sin tener que someterse a una arriesgada cirugía cerebral abierta, gracias a un equipo de investigadores médicos de Melbourne.

❝ Phoenix, un exoesqueleto que ofrece movilidad a parapléjicos ❞

Prototipo de exoesqueleto Phoenix Crédito: Víctor González Couso

Han desarrollado un dispositivo que mide la actividad cerebral desde el interior de un vaso sanguíneo, y transmite señales que pueden controlar miembros biónicos o exoesqueletos.

Este revolucionario interfaz cerebro-máquina, financiado por DARPA, consiste en un electrodo unido a un stent del tamaño de una cerilla, similar a los que se usan para mantener abiertas las arterias en pacientes con enfermedades cardíacas. El stent está fabricado en níquel y titanio, y puede comprimirse fuertemente, permitiendo que el dispositivo encaje a la perfección en el interior un catéter muy estrecho.

Este “stentrodo” se introduce a través de la vena yugular, en el cuello, un vaso sanguíneo en la corteza motora cerebral, la región que dirige los movimientos musculares voluntarios. Una vez insertado, se expande y se adhiere a la pared interna de la vena, donde registra las frecuencias eléctricas emitidas por los nervios circundantes, y transmite la señal a un computador.

Implantado en ovejas vivas, y con total capacidad de movimiento, el dispositivo ha transmitido la actividad nerviosa hasta seis meses.

Estas señales, dicen los autores, pueden ser usadas para controlar sillas de ruedas, exoesqueletos, miembros prostéticos, u ordenadores.

“En esencia, estamos hablando de una espinal dorsal biónica” explica Thomas Oxley, primer autor del artículo. Por ahora, el electrodo transmite a través de un cable, pero, en un futuro, dice el científico, los registros serán inalámbricos.

Este dispositivo está pensado para pacientes con daños en la espina dorsal, de los que, solamente en Australia, tenemos 20 000 casos. Pero el equipo dice que el “stentrodo” podría tener aplicación en enfermedades con afectaciones neurológicas, como la epilepsia o el Parkinson.

Como los electrodos implantados directamente en el cerebro a través de una cirugía abierta, y por tanto invasiva, podrían causar infecciones, el autor senior del artículo, Terry O’Brien, dice que el desarrollo del “stentrodo” ha sido como un “santo grial” para la investigación en biónica.

“Haber sido capaces de crear un dispositivo que registre la actividad de las ondas cerebrales durante periodos prolongados de tiempo, sin dañar el cerebro, es un avance impresionante para la medicina moderna”, comenta.

A finales de 2017, se seleccionará a algunos individuos en los hospitales Royal Melbourne y Austin que sufran parálisis , para realizar las primeras pruebas del dispositivo en humanos. Si las pruebas resultan exitosas, los investigadores esperan que el dispositivo pueda estar en el mercado para el 2022.

Los científicos publican el funcionamiento de su dispositivo en la revista Nature Biotechnology.

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