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Artículo publicado por Dan Stober el 15 de enero de 2016 en Universidad de Stanford

El material radiactivo procedente de los laboratorios que diseñan las armas nucleares estadounidenses tendrá que enterrarse y mantenerse lejos de los humanos durante, al menos, 10 000 años. Pero tres expertos de la Universidad de Stanford señalan que los análisis de seguridad de este proyecto deben revisarse para reflejar nuevas estrategias que tengan como objetivo aumentar sustancialmente la cantidad de plutonio disponible.

Back to the Future Part 1 - Plutonium Case

Maletín con muestras de plutonio Crédito: Mooshuu

El plan a largo plazo del Departamento de Energía para lidiar con el material contaminado por plutonio y elementos pesados procedentes del programa armamentístico de los Estados Unidos, es enterrar el material en la Planta Piloto de Aislamiento de Residuos (WIPP) al sureste de Nuevo México.

El plan tiene como objetivo salvaguardar el material los próximos 10 000 años. Pero tres expertos en energía nuclear de la Universidad de Stanford señalan en un nuevo artículo en la revista Nature que WIPP no se diseñó para alojar tanto plutonio como el que ahora se plantea que albergue y, de hecho, el lugar ha sido testigo de dos accidentes en los últimos años.

“Estos accidentes durante los primeros 15 años de funcionamiento ilustran el desafío que supone predecir el comportamiento del repositorio durante 10 000 años”, señala Rod Ewing, Catedrático Frank Stanton de Seguridad Nuclear en Stanford y miembro senior del Centro para Seguridad y Cooperación Internacional.

Es más, habrá más plutonio a disposición de WIPP en el futuro, como resultado de los tratados con la antigua Unión Soviética, y actualmente con Rusia, para disminuir el número de armas nucleares desmantelándolas.

Una reciente evaluación de lo que hacer con el plutonio procedente de las armas desmanteladas ha propuesto que el material sea diluido y se ponga a disposición de WIPP. Pero este análisis no incluye una revisión del análisis de seguridad de la zona, escriben Ewing y los dos coautores de Stanford en el Departamento de Ciencias Geológicas, el becario de posdoctorado Cameron Tracy y la estudiante graduada Megan Dustin.

Apelan al Departamento de Energía, que gestiona WIPP, para que revise la evaluación de seguridad del lugar. Debería ponerse un énfasis particular en las estimaciones de la actividad de prospecciones en la Cuenca del Pérmico, muy rica en petróleo, donde se sitúa WIPP, y en los efectos de un incremento tan significativo en el inventario de plutonio en la planta piloto.

“El actual periodo regulatorio de 10 000 años es relativamente corto para la vida media del plutonio-239, de 24 100 años, mucho menos para su producto de desintegración, el uranio-235, que tiene una vida media de 700 millones de años”, escriben los investigadores.

“No podemos asegurar que los futuros habitantes del área tengan siquiera conocimiento de que WIPP esté ahí”, añade. Como resultado, es importante comprender el impacto de futuras perforaciones en el área.

Los residuos se almacenan a más de 650 metros bajo la superficie en cientos de miles de bidones de acero forrados de plástico en habitaciones excavadas a partir de un lecho salino de hace 250 millones de años. El repositorio está a la mitad de su capacidad planificada, y se planea su sellado para el año 2033.

Los investigadores cuestionan las suposiciones usadas en los estudios de seguridad. Por ejemplo, para determinar las posibilidades de una prospección petrolífera en el futuro, el estudio usa una tasa de perforación media de un histórico de 100 años, aunque las prospecciones se han intensificado en las últimas décadas, lo que pone en cuestión esta suposición.

Los expertos de Stanford también sugieren poner más atención en cómo interactúan entre sí los materiales enterrados, particularmente con la salmuera, a lo largo de los siglos. Un único bidón puede contener una variedad de materiales, tales como batas de laboratorio, guantes, e instrumental de laboratorio; dando, de este modo, unas interacciones químicas complejas.

Ewing señala que la complacencia que ha llevado a los accidentes de WIPP puede darse también en los análisis de seguridad. Por tanto, advierten, es importante revisar cuidadosamente los análisis de seguridad cuando se consideren nuevas estrategias para para la eliminación del plutonio.

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