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Artículo publicado por Nola Taylor Redd el 6 de enero de 2016 en SPACE.com

Grupos de estrellas densamente unidos podrían ser unas cunas excelentes en las que evolucionase vida compleja con capacidad para viajar por el espacio. A pesar de que hay estudios que afirman que estos entornos, conocidos como cúmulos globulares, pueden ser demasiado hostiles para la vida, un nuevo estudio defiende una visión más optimista basada en la cambiante comprensión de dónde podría haber planetas fuera del Sistema Solar.

Cúmulo globular Messier 4

Cúmulo globular Messier 4 Crédito: ESO

“Un cúmulo globular podría ser el primer lugar en el que se identifique vida inteligente en nuestra galaxia”, señala la autora principal del estudio Rosanne Di Stefano, del Centro Harvard-Smithsonian para Astrofísica (CfA), en un comunicado. Di Stefano presentó la nueva investigación el 6 de junio en la 227 reunión de la Sociedad Astronómica Americana. Los cúmulos globulares son masivos agrupamientos de millones de estrellas en una región de apenas 100 años luz de diámetro. Los cúmulos datan de los primeros años de la Vía Láctea – hace casi 10 000 millones de años. (En comparación, el universo tiene unos 13 700 millones de años de antigüedad). Aunque la edad de estos cúmulos genera algunas dudas, también proporcionan una gran cantidad de tiempo para que surgieran civilizaciones que evolucionaran y se hicieran complejas.

Un largo camino

La avanzada edad de los cúmulos globulares implica que sus estrellas son más viejas, también. Los elementos pesados encontrados en estrellas más jóvenes, creadas a partir de las generaciones anteriores, no se encuentran en el corazón de los cúmulos globulares. Este material, que podría faltar en los discos de polvo y gas que forman la estrella, también se requeriría para construir los planetas, por lo que algunos científicos defienden que no habría mundos en los cúmulos globulares.

Pero Di Stefano y su colega Alak Ray, del Instituto Tata para Investigación Básica en la India, señalan que se han encontrado estrellas fuera de los cúmulos que carecen de una cantidad significativa de estos elementos. Aunque los mundos gaseosos masivos tienden a orbitar estrellas con elementos pesados, los mundos pequeños y rocosos similares a la Tierra pueden hallarse en estrellas con cantidades variables de este material.

“Es prematuro decir que no hay planetas en los cúmulos globulares”, apunta Ray.

La densa población de los cúmulos también genera dudas acerca de su habitabilidad. La vecina estelar del Sol más cercana se encuentra a 4 años luz, o 39 billones de kilómetros de distancia. En un cúmulo globular, las estrellas más cercanas podrían estar hasta 20 veces más cerca. Si una estrella cercana pasa demasiado cerca, los efectos de la gravedad podrían sacar a un planeta de su órbita.

En este caso, la avanzada edad de las estrellas es una ventaja. Di Stefano y Ray señalan que estrellas brillantes como el Sol habrían nacido, vivido, y muerto dejando tras de sí únicamente estrellas enanas de vida larga. Estas estrellas más tenues necesitarían que sus planetas orbitasen más cerca de su estrella para mantener agua líquida en sus superficies — un requisito clave en la evolución de la vida tal como la conocemos. Estas órbitas cercanas podrían ayudarlos a protegerse de las interacciones de una estrella cercana, de acuerdo con el comunicado de (CfA).

La presencia de una estrella vieja podría ser indicación de un planeta viejo. En la Tierra, se cree que la vida evolucionó durante unos 3500 millones de años. De acuerdo con el comunicado de CfA, un planeta de 10 000 millones de años de antigüedad daría un tiempo de vida no sólo para el surgimiento de la vida, sino para que evolucionasen seres inteligentes y tecnológicamente avanzados. La vida en estos mundos antiguos tendría una gran cantidad de tiempo para generar especies que puedan surcar el espacio.

“Una vez que se forman los planetas, pueden sobrevivir durante largos periodos de tiempo, incluso más que la edad actual del universo”, señala Di Stefano.

Visitando a los vecinos

Aunque las estrellas cercanas pueden provocar inestabilidad en los planetas, también pueden ser un incentivo para el viaje interestelar. Con estrellas cercanas en los cúmulos galácticos, hasta 20 veces más cerca que la vecina mas próxima al Sol, las oportunidades para la exploración, asentamiento, y comunicación, podrían aumentar según sugiere el nuevo estudio.

“Lo llamamos la oportunidad del cúmulo globular”, comenta Di Stefano. Enviar una emisión entre las estrellas no tardaría más que una carta entre los Estados Unidos y Europa en el siglo XVIII”.

La comunicación dirigida de una estrella en un cúmulo globular a otra podría ayudar a los científicos a detectar civilizaciones avanzadas, añade el comunicado de CfA. Observar los cúmulos globulares con los métodos de búsqueda de SETI podría revelar emisiones de radio o láser enviadas de una estrella a otra.

Los mensajes no son lo único que podría viajar entre estrellas, las naves podrían viajar con más facilidad de un sistema a otro, apunta Di Stefano.

“Las sondas Voyager de la NASA están a 160 000 millones de kilómetros de la Tierra, una décima parte de lo que se necesitaría para alcanzar a la estrella más cercana en un cúmulo globular”, comenta Di Stefano.

Lanzadas en 1977, Voyager 1 y 2 fueron enviadas al Sistema Solar exterior. Tras pasar por los gigantes gaseosos, las dos sondas continuaron su camino hacia los bordes del Sistema Solar y el espacio interestelar.

“Esto significa que una sonda interestelar es algo que una civilización de nuestro nivel tecnológico podría hacer en un cúmulo globular”, concluye Di Stefano.

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