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Artículo publicado por Alexandra Witze el 7 de diciembre de 2015 en Nature News

Rocas con fósiles que han aparecido en Argentina muestran una rápida transición de predinosaurios a dinosaurios auténticos.

Antes de que los dinosaurios gobernasen la Tierra, tuvieron que surgir de algún lugar. Una investigación sugiere ahora que los dinosaurios surgieron más rápidamente de lo que se pensaba.

Ancestros de dinosaurios

Ancestros de dinosaurios Crédito: Victor Leshyk

Los paleontólogos que analizaron las rocas con fósiles en el noroeste de Argentina han encontrado pruebas de que la transición de predinosaurios a dinosaurios fue entre 5 y 10 millones de años más corta de lo que se pensaba anteriormente.

El trabajo sugiere que los dinosaurios se extendieron rápida y efectivamente por los ecosistemas en los que vivían sus ancestros, señala Claudia Marsicano, paleontóloga en la Universidad de Buenos Aires, que dirigió el equipo de investigación. “Aparecen y empiezan a diversificarse rápidamente”, explica. “Evolucionaron con mucho éxito”.

Marsicano y sus colegas describen el trabajo en un artículo publicado el 7 de diciembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences1.

El equipo estudió una formación rocosa conocida como Chañares, que contiene fósiles de ancestros de dinosaurios. Esta roca se encuentra debajo de la formación Ischigualasto, que tiene restos conservados de algunos de los primeros dinosaurios conocidos, con alrededor de 230 millones de años de antigüedad. Datando con precisión las rocas de Chañares, los científicos esperaban comprender mejor cuándo dieron paso los ancestros de los dinosaurios a los dinosaurios de Ischigualasto.

“Si tratas de comprender los orígenes de los dinosaurios, éste es el lugar al que tienes que acudir”, dice el miembro del equipo Randall Irmis, paleontólogo en el Museo de Historia Natural de Utah, en Salt Lake City.

División rápida

Los investigadores estudiaron dos muestras de roca de Chañares. Analizar la proporción de uranio a plomo dentro de los cristales de zirconio en las rocas dio al equipo la primera fecha precisa de la formación rocosa: entre 236 millones y 234 millones de años.

Los paleontólogos habían pensado que los fósiles de Chañares estarían entre los 247 millones y los 237 millones de años de antigüedad, basándose en fósiles hallados en capas de roca similares en otros yacimientos. Las nuevas fechas hacen que Chañares sea entre 5 millones y 10 millones de años más joven de lo que se pensaba anteriormente.

Los hallazgos sugieren que los dinosaurios aparecieron y se expandieron con rapidez a través del mismo frondoso y húmedo entorno que habitaban sus ancestros, señala Marsicano. Esto desacredita las anteriores ideas sobre que los dinosaurios no surgieron hasta que no hubo un cambio en el entorno y les dio un nuevo ecosistema al que moverse.

Hay poca diferencia física entre el último ancestro de los dinosaurios y el primer dinosaurio, comenta Irmis. Ambos serían criaturas bípedas relativamente pequeñas que corrían por el entorno comiendo principalmente carne. Los verdaderos dinosaurios tienen una configuración distinta del hueso ilíaco de la de sus ancestros, pero la definición principal de un dinosaurio es cualquier grupo de animales que dio lugar a las  famosas criaturas posteriores, del Triceratops al Tyrannosaurus rex.

Datar el momento de los cambios evolutivos es tan importante como comprender cuáles fueron esos cambios, señala Diego Pol, paleontólogo en el Museo de Paleontología Egidio Feruglio en Trelew, Argentina. ”Seguramente, en lel futuro cercano seremos capaces de recopilar una tabla temporal precisa de los pasos evolutivos clave que dieron como resultado la predominancia de los dinosaurios en nuestro planeta”, explica.

El trabajo tienen implicaciones para la paleontología en otras partes del mundo, apunta Marsicano. Las rocas con fósiles similares a las de Chañares, tales como las del sur de Brasil, pueden ser de la misma época, de 236 millones a 234 millones de años — modificando aún más las tablas de tiempos en esos lugares.

“Esto refuerza que hay aún mucho por descubrir”, señala Irmis. “Esa es la parte realmente apasionante”.

Referencias

Nature doi:10.1038/nature.2015.18953

1.- Marsicano, C. A., Irmis, R. B., Mancuso, A. C., Mundil, R. & Chemale, F. Proc. Natl Acad. Sci. USA http://dx.doi.org/10.1073/pnas.1512541112 (2015).

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