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Artículo publicado por Alison Abbott el 15 de diciembre de 2015 en Nature News

Los científicos están frustrados por el retraso en la decisión sobre si las regulaciones sobre modificación genética aplica a la edición genética de precisión.

El genetista en plantas Stefan Jansson está ansioso por empezar los ensayos de campo en cultivos modificados con potentes tecnologías de edición genética. Planea empezar usando ediciones para estudiar cómo la planta Arabidopsis protege su maquinaria fotosintética de los daños producidos por un luz excesivamente brillante.

Cultivos editados genéticamente

Cultivos editados genéticamente Crédito: Stefan Jansson

Pero el futuro de su trabajo depende de la respuesta de la Comisión Europea a un obstáculo legal. ¿Debería regular una planta editada genéticamente que no tiene ADN foráneo domo los organismos modificados genéticamente?

Jansson, que trabaja en la Universidad de Umeå, en Suecia, dice que cancelará sus experimentos si las plantas se clasifican como organismos modificados genéticamente, dado que la farragosa regulación europea haría que su trabajo fuese demasiado caro y lento. Él y otros muchos están esperando ansiosamente la decisión de la comisión, que dictará el enfoque de sus experimentos usando las ultimas técnicas de edición genética, incluyendo el popular método CRISPR–Cas9.

La comisión se ha retrasado repetidas veces en emitir un veredicto, que aplicará a animales y microorganismos editados, así como plantas. Ahora dice que hará público su análisis legal para finales de marzo. Las autoridades suecas, mientras tanto, han comentado a Jansson que, a menos que la comisión especifique otra cosa, no requerirán que sus plantas se sometan a las regulaciones de modificaciones genéticas.

Edición genética

El limbo legal está teniendo un gran impacto en la investigación, comenta René Smulders de la división de cultivo de plantas en la Universidad de Wageningen y el Centro de Investigación de los Países Bajos. Dice que este año fue descartado para la obtención de una beca de la Unión Europea — para cambiar la composición de los aceites de una planta mediante la edición de un gen — debido a que el tribunal estaba preocupado por la incertidumbre legal. “Algunos científicos dudan sobre empezar a usar los nuevos métodos en caso de que terminen siendo regulados y sus proyectos de investigación terminen en una vía muerta”, explica.

Sobre el tapete está la interpretación de una directiva de la Comisión Europea de 2001 acerca de la liberación de organismos modificados genéticamente al medio ambiente, lo cual cubre los ensayos de campo y cultivo. Define los organismos modificados genéticamente como aquellos que tienen alteraciones que no pueden darse de forma natural, los cuales se realizaron mediante ingeniería genética.

Lo que no está claro es cómo se relaciona esto con los experimentos, como los de Jansson, en los que los investigadores introducen ADN foráneo para realizar una edición precisa en el propio material genético de una planta, pero luego usan la selección para eliminar el gen foráneo. La planta final tiene unos pocos nucleótidos ajustados, pero no puede distinguirse de una planta silvestre que podría haber adquirido la misma mutación de forma natural — de forma que no puede rastrearse en el medio ambiente como requieren las regulaciones de la Unión Europea.

Muchos estados miembro de la Unión Europea — incluyendo a Suecia — han llevado a cabo sus propios análisis de la directiva, y defienden que no debería aplicar a las plantas editadas, dado que no contienen ADN foráneo. Pero algunas ONGs hostiles a la manipulación genética han entregado análisis que concluyen que la directiva debería aplicar debido a que implica ingeniería genética.

Los científicos académicos y las compañías de semillas y cultivos temen que las plantas creadas con las últimas técnicas de edición de genes puedan compartir el destino de las plantas modificadas genéticamente de forma convencional en Europa. Las estrictas regulaciones, la engorrosa burocracia, y el activismo en contra de los organismos modificados genéticamente han llevado a que los científicos de algunos países, como Alemania, ni siquiera intentaran ensayos de campo. Las regulaciones han aumentado el coste de llevar los cultivos modificados genéticamente al mercado, y muchos países europeos no permiten en absoluto el cultivo de dichos organismos. Esto es algo frustrante para los científicos que quieren que su trabajo sea de utilidad para el mundo, explica Jonathan Jones, un investigador en plantas en el Laboratorio de Sainsbury Laboratory en Norwich, Reino Unido.

“Esperábamos que las nuevas técnicas de cultivo de plantas ofrecerían formas de lograr el mismo resultado sin las onerosas regulaciones — y temen que podría no ser este el caso”, explica.

Muchos países fuera de Europa no se enfrentan a la misma incertidumbre, debido a que regulan los organismos modificados genéticamente de acuerdo con la naturaleza del producto, no por cómo se realizó. En los Estados Unidos, los cultivos editados genéticamente que no contienen material genético foráneo son evaluados caso por caso. En 2004, la compañía de biotecnología Cibus, con sede en San Diego, California, recibió la aprobación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de forma que no necesitaría regular su colza oleaginosa resistente a herbicidas, creada mediante un método anterior de edición genética. Su cultivo actualmente se siembra en los Estados Unidos. (La Casa Blanca, sin embargo, empezó una revisión de toda la regulación biotecnológica de los Estados Unidos en julio).

Desde 2011, Cibus ha solicitado a seis países — Finlandia, Alemania, Irlanda, España, Suecia y el Reino Unido — si considerarían su cultivo bajo el ámbito de la directiva de la Unión Europea. Sin las directrices de la comisión, cada uno llevó a cabo su propio análisis y su respuesta fue no. Cibus ha realizado ahora ensayos de campo en los Estados Unidos y Suecia, pero ha detenido sus actividades después de que la comisión enviase una carta a todos los estados miembro el 15 de junio, solicitando que esperasen hasta tener una interpretación legal definitiva.

Sea lo que sea lo que decida la comisión, es probable que haya demandas por parte de estados miembro, ONGs, o compañías — lo que significa que el Tribunal de Justicia Europeo será el que tenga la última decisión vinculante sobre la materia.

Muchos científicos que trabajan en plantas realizan investigación básica, y sus plantas editadas genéticamente nunca tendrían necesidad de abandonar el invernadero. Pero Jansson debe plantar sus cultivos en el exterior para poner a prueba su capacidad fotosintética en condiciones naturales. Con la aprobación de su país, planea plantar los cultivos en primavera. “Los abogados no paran de hablar — creo que es importante para Europa tener un caso de prueba”, apunta.

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