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Artículo publicado el 17 de diciembre de 2015 en Instituto Max Planck

Los científicos analizan la dinámica de la adaptación del VIH.

El VIH muta rápidamente y crea incontables variantes del virus en el paciente. Una colaboración de científicos del grupo de Richard Neher, del Instituto Max Planck para Biología del Desarrollo en Tübingen, Alemania, y científicos de Estocolmo, analizaron la evolución del VIH usando muestras de pacientes de infecciones iniciales y crónicas.

Virus VIH

Virus VIH Crédito: CSIC

Para caracterizar la evolución y adaptación de las variantes del virus, los investigadores analizaron el ARN del virus procedente de muestras de pacientes infectados de VIH desde hace varios años, usando métodos de secuenciación de última tecnología. Los científicos pudieron demostrar que el desarrollo de las variantes del virus en cada paciente sigue unos patrones reproducibles. Ciertas regiones del virus acumulan mutaciones mucho más rápidamente que otras: regiones en el ADN que contienen importantes funciones reproductivas del virus varían menos, y casi todos los virus de una muestra tienen la misma secuencia en dichas zonas. En otras zonas del genoma, donde las mutaciones no son tan perjudiciales para el virus, aumenta regularmente la variación y, para una gran parte de estas zonas aparecen variaciones alternativas en la población del virus. Esta diversidad permite que la población viral se adapte rápidamente.

El virus cambia hasta un uno por ciento de posiciones en el genoma cada año – esto se corresponde con la diferencia entre un humano y un chimpancé. Las frecuentes mutaciones ayudan al virus a ocultarse del sistema inmune – a expensas de la funcionalidad viral. Los científicos calcularon el estado globalmente más frecuente para cada zona del genoma del VIH. Compararon esta secuencia de consenso global con las secuencias en las muestras de los pacientes. Sorprendentemente, el 30 por ciento de todas las variaciones fueron inversiones hacia la secuencia de consenso. “Una de nuestras principales observaciones fue que el virus tenía una especie de secuencia favorita. El sistema inmune empuja al virus a abandonar esta secuencia. Cuando cesa la presión del sistema inmune, el virus vuelve a dicha secuencia”, explica Neher. Esto sucede, por ejemplo, cuando el virus se transmite a otra persona, cuyo sistema inmune reconoce otras partes del virus.

Los resultados podrían también ayudar a encontrar vacunas contra el VIH: “Aunque existen muchas cepas distintas de VIH, encontramos que los puntos débiles del virus a menudo son los mismos en infecciones sin ninguna relación. Ahora deberían centrarnos en estos puntos débiles comunes para desarrollar vacunas”, comenta Fabio Zanini, primer autor del estudio.

El desarrollo del VIH en los pacientes también es un buen modelo para analizar la dinámica general de la evolución. En el caso del VIH, los científicos pueden observar la evolución directamente de un año a otro, y estudiar los procesos que llevarían millones de años en otros organismos.

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