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Artículo publicado por Mike Wall el 1 de octubre de 2015 en SPACE.com

El primer aterrizaje privado en la Luna podría estar a sólo dos años vista.

La compañía con sede en California, Moon Express, que tiene como objetivo realizar vuelos comerciales a la Luna y ayudar a aprovechar sus recursos, ha firmado un contrato de cinco lanzamientos con Rocket Lab, con los dos primeros lanzamientos robóticos previstos para el año 2017.

Estos lanzamientos no tripulados — tres de los cuales están ya planificados, siendo los otros dos opcionales, por el momento — lanzarán al aterrizador MX-1 de Moon Express al espacio a bordo de un cohete Electron de 16 metros de la compañía Rocket Lab. El objetivo es poner a prueba a MX-1 y sus sistemas, asegurándose de que la nave puede aterrizar suavemente sobre la Luna, moverse sobre la superficie lunar, tomar muestras y retornar a la Tierra.

Moon Express Lander

Aterrizador Moon Express Crédito: Steve Jurvetson

“El santo grial de nuestra compañía es proporcionar, y demostrar, una capacidad completa de servicio — no sólo aterrizar, sino volver de la Luna”, señala el cofundador de Moon Express y CEO Bob Richards, que anunció el nuevo  acuerdo para lanzamiento el 1 de octubre en Space Technology & Investment Summit en San Francisco.

Si MX-1 clava su aterrizaje en la primera misión, “nos veremos motivados para intentar un retorno de muestras”, comenta Richards a Space.com. “No sé si lo haremos en la segunda misión, pero estoy seguro de que intentaremos que así sea en la tercera, si todo marcha bien”.

Los dos lanzamientos opcionales proporcionan cierta seguridad para Moon Express en caso de que los primeros tres vuelos no vayan conforme al plan acordado, explica Richards.

El contrato coloca a Moon Express en una buena posición para ganar el Google Lunar X Prize, una competición con 30 millones de dólares en premios para aterrizar una nave robótica de iniciativa privada en la Luna antes de finales de 2017. El primer equipo en lograrlo — y hacer que la nave se mueva 500 metros enviando video de alta definición e imágenes hacia la Tierra — ganará un gran premio de 20 millones de dólares. (El segundo equipo en lograrlo obtendrá 5 millones de dólares; otros 5 millones están reservados para quienes logren cumplir ciertos hitos).

Dieciséis equipos siguen en la pelea por el Google Lunar X Prize, por lo que el resultado final sigue en el aire. Por ejemplo, un equipo, Astrobotic, firmó un contrato en 2011 para lanzar un aterrizador lunar a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Los representantes de Astrobotic han comentado que tienen previsto su lanzamiento en 2016.

El cohete Electron de 1,2 metros está diseñado para transportar una carga útil de 150 kilogramos a una órbita solar síncrona a 500 kilómetros sobre la Tierra, de acuerdo con el sitio web de Rocket Lab. El cohete de dos etapas aún no está operativo; los lanzamientos comerciales tienen una fecha de inicio prevista para 2016, señalan los representantes de la compañía, cuya sede se encuentra en California, pero tiene una subsidiaria en Nueva Zelanda. (Moon Express tendrá la opción de lanzar desde las instalaciones de Rocket Lab en Nueva Zelanda o en los Estados Unidos).

“Rocket Lab está encantado de empezar a trabajar junto a Moon Express para lanzar su nave y dar soporte a una misión tan ambiciosa”, comenta el CEO de Rocket Lab, Peter Beck, en un comunicado. “Moon Express ha usado mecánica orbital avanzada para permitir esta misión en la órbita baja de la Tierra”.

Electron es una opción bastante asequible en lo que a lanzamientos orbitales se refiere,con un coste de cada lanzamiento de apenas 4,9 millones de dólares. Un lanzamiento de Falcon 9, por ejemplo, tiene un coste de unos 60 millones de dólares.

“Creemos que el colapso del precio de ir a la Luna va a abrir un mercado completamente nuevo”, comenta Richards.

Los aterrizadores MX-1 que se lanzan desde la punta de un cohete Electron serán relativamente pequeños comparados con el tamaño del cohete. Pero el MX-1 es escalable, señala Richards, y puede modificarse bajo demanda para ayudar a la compañía a lograr su ambicioso objetivo de llegar a la Luna y explotar sus recursos para uso comercial.

“Cuando el mercado responda, estaremos dispuestos para proporciona las plataformas que den apoyo al mercado”, comenta Richards. “Estamos empezando desde abajo; estamos empezando a gatear”.

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