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Artículo publicado el 23 de noviembre de 2015 en la Universidad de Reading

La verdadera historia de la Abadía de Glastonbury, famosa por sus vínculos con el legendario Rey Arturo, se ha descubierto finalmente gracias a una innovadora investigación realizada por la Universidad de Reading.

El proyecto, de cuatro años de duración, evalúa y reinterpreta todos los registros arqueológicos conocidos procedentes de las excavaciones en la Abadía entre 1904 y 1979, ninguno de los cuales se había publicado hasta el momento. Los análisis revelaron que parte de los “hechos” arqueológicos más famosos de la Abadía son mitos – muchos de ellos perpetuados por los que excavaron allí, influidos por las leyendas del lugar.

Glastonbury Abbey, Chapel of Saint Mary's

Abadía de Glastonbury Crédito: Universidad de Cornell

La investigación reveló que el lugar fue ocupado 200 años antes de la fecha de anteriores estimaciones – fragmentos de jarras de vino de cerámica importadas del Mediterráneo son pruebas de un asentamiento durante la “Edad Oscura”. El análisis también demostró que los monjes medievales tergiversaron los vínculos míticos de la Abadía para hacer de Glastonbury uno de los monasterios más ricos del país.

La Abadía de Glastonbury, en Somerset, ostenta un lugar especial en la cultura popular. Fue famosa durante el principio de la Edad Media como el supuesto lugar del enterramiento del legendario Rey Arturo, y la sede de la primera Iglesia de Gran Bretaña, que se piensa que fue fundada por José de Arimatea.

Roberta Gilchrist, Profesora de Arqueología en la Universidad de Reading dirigió el estudio. Señala que: “Este proyecto ha reescrito la historia de la Abadía de Glastonbury. Aunque se llevaron a cabo varias grandes excavaciones durante el siglo XX, los directores de las excavaciones estaban fuertemente influenciados por las leyendas de Glastonbury y el misticismo. Usando tecnología del siglo XXI, nos hemos distanciado del mito y la leyenda para exponer la verdadera historia de la Abadía”.

El proyecto exploró la colección arqueológica del Museo de la Abadía de Glastonbury, incluyendo la composición química y el análisis de vidrio, metal, y cerámica. También se llevó a cabo un nuevo y exhaustivo estudio geofísico de los terrenos de la Abadía. Un punto clave para los investigadores era el trabajo de Ralegh Radford, que excavó allí en las décadas de 1950 y 1960. Radford afirmó haber descubierto un cementerio cristiano “Británico”, un claustro sajón que se pensaba que era el primero de Inglaterra, así como el lugar de la tumba del Rey Arturo, supuestamente colocada por los monjes en el año 1181.

Sin embargo, este último análisis rebate esos hallazgos, al demostrarse que las tumbas que Radford juzgó como de la “Edad Oscura” son posteriores a la iglesia sajona y al cementerio. Adicionalmente, el lugar de la “tumba” de Arturo se reveló como un agujero en el cementerio que contenía material fechado entre los siglos XI al XV, sin ninguna prueba que lo vincule a la era del legendario Rey Arturo y la Reina Ginebra.

La Profesora Gilchrist añade: “Probablemente el juicio de excavadores como Radford se viese obnubilado por los mitos de la Abadía. También fueron menos críticos con las fuentes históricas de lo que somos hoy, y no tenían los lujos de la tecnología del siglo XXI. Nuestros descubrimientos más asombrosos están basados en la datación por radiocarbono y los análisis químicos. Identificamos un antiguo edificio de madera de un gran estatus, así como un gran complejo para trabajo artesanal compuesto por cinco hornos para vidrio, datados con radiocarbono en el año 700. Esto representa la prueba más antigua y sustancial de trabajo con vidrio en la Inglaterra sajona”.

El análisis también demuestra que los monjes crearon las leyendas para restaurar la gloria de la Abadía tras el incendio que la devastó en el año 1184.

La Profesora Gilchrist continúa: “Los monjes necesitaban recaudar dinero aumentando el número de peregrinos visitantes – y eso significaba mantener vivas las leyendas y mitos. Encontramos pruebas de que los monjes distribuyeron los edificios de una forma muy distintiva para enfatizar la historia de la “primera iglesia”. De forma única, el foco religioso y de culto del lugar se situaba al oeste de la Abadía, centrado en la Capilla de Nuestra Señora. Ésta ocupaba el lugar de la legendaria iglesia inicial, supuestamente fundada por José de Arimatea.

Los monjes también diseñaron deliberadamente la reconstrucción de la iglesia para que pareciese más antigua, de forma que demostrase su antiguo legado y lugar predominante en la historia monástica, usando un estilo arcaico de arquitectura y reusando material para enfatizar el sentimiento mítico de la Abadía. Esto aumento el número de peregrinos – y las arcas de la Abadía.

Fue una estrategia que dio fruto: la Abadía de Glastonbury se convirtió en el segundo monasterio más rico de Inglaterra para final de la Edad Media. Un nuevo examen de los registros arqueológicos revelaron la excepcional escala del alojamiento del abad, un lujoso complejo palaciego al suroeste del claustro”.

La siguiente etapa en el proyecto verá a los investigadores trabajar con los Administradores de la Abadía de Glastonbury para mejorar la experiencia de los visitantes. Se desarrollarán reconstrucciones digitales y mapas interactivos, así como una nueva guía y paquetes educativos para las escuelas.

La Profesora Gilchrist concluye: “Miles de personas de todo el mundo vienen a visitar este monumento mágico cada año, atraídos por su historia y leyendas. Nuestra investigación ha arrojado nueva luz sobre la Abadía y su relevancia nacional e internacional, tanto en la Edad Media como en la actualidad. Los futuros visitantes disfrutarán de la experiencia aún más, y se marcharán con la verdadera historia de la Abadía”.

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