Etiquetas

Artículo publicado por Seth Shostak el 6 de noviembre de 2015 en SETI Institute

La estrella KIC 8462852 puede que tenga un nombre impronunciable, pero casi todo el mundo interesado en los alienígenas ha estado hablando de ella. A partir de hoy, pueden elaborar su discurso con algunos resultados nuevos.

Las conversaciones dieron comienzo hace unas tres semanas, cuando apareció un artículo escrito por un pequeño batallón de astrónomos señalando que esta estrella – a unos impresionantes 1400 años luz de donde te encuentras sentado – ocasionalmente sufre unas bajadas de luz. Cada pocas semanas, o meses, parpadea y se atenuá temporalmente hasta un 80% sobre su brillo normal. No existe ninguna indicación (y poca probabilidad) de que este extraño comportamiento esté causado por planetas que orbitan la estrella. Incluso los mundos del tamaño de Júpiter bloquearían apenas un uno por ciento de la luz estelar.

Estrella KIC-8462852

Estrella KIC-8462852

Entonces, ¿Qué está pasando? Los astrónomos que descubrieron este extraño comportamiento consideraron varias posibles explicaciones para la atenuación. Su favorita era la presencia de restos de cometas en órbita alrededor de la estrella – una idea que les gustaba, pero no les entusiasmaba.

Sin embargo, otros – y especialmente los medios – saltaron hacia otra moda más atractiva. La ocasional atenuación de KIC 8462852 podría deberse a “megaestructuras” – gigantescos proyectos de astroingeniería que los alienígenas habrían llevado a cabo en su sistema solar. Podrían ser hábitats espaciales, o falanges de recolectores orbitales de energía solar (conocidos como enjambres de Dyson, llamados así por el físico que popularizó la idea). Podrían ser incluso gigantescas y opacas “sombrillas”, cuyo bloqueo de la luz estelar fuese una señal hacia otros mundos que indicase que KIC 8462852 era un oasis de inteligencia en el desierto galáctico.

Todas son ideas geniales, ideas apasionantes, pero, ¿cómo demostrarías alguna de ellas?

Un enfoque sencillo sería buscar señales de radio procedentes de KIC 8462852. No unas señales de radio producidas de forma natural, sino el tipo que indicaría la presencia de unos extraterrestres con destreza en su emisión.

Por consiguiente, el Instituto SETI giró inmediatamente las antenas de su Allen Telescope Array en dirección a esta estrella y, durante dos semanas, ha estado buscando transmisiones que nos dijesen si hay alguien en casa. El telescopio se ajustó a distintas frecuencias entre los 1 y 10 gigaherz, lo que es muchísimo más de lo que cubre tu radio o televisión. Pero esta parte de microondas del dial tiene mucho sentido para emisiones interestelares por razones que puedes buscar si estás obsesionado con la tecnología.

El equipo del Instituto realmente buscó dos tipos distintos de señal: la primera sería una transmisión en un ancho de banda muy estrecho – es decir, señales que se encontrarían en una franja muy estrecha del dial. Éste es el tipo de emisión que funcionaría mejor como “canal de saludo” debido a que concentra toda la energía del transmisor en una minúscula porción del espectro de radio. En este sentido, es similar a un puntero láser, que puede brillar con intensidad a pesar de su baja potencia – toda la energía va a un color específico.

El segundo tipo de análisis de datos buscó unas transmisiones mucho más amplias. La idea es que, si KIC 8462852 es realmente el hogar de alienígenas inteligentes que han pasado de las estructuras a las megaestructuras, entonces podría haber flotas de transporte de cohetes dando soporte a esta construcción. Una buena forma de propulsar estos cohetes sería con haces intensos de microondas – y esto provocaría una señal de banda ancha que el Allen Telescope Array podría captar.

Bueno, esto es lo que hemos estado buscando, pero no hemos hallado ninguno de esos tipos de señal.

¿Qué significa esto? Pudiera ser que la pasásemos por alto debido a que nuestras medidas no fueron lo bastante sensibles. Incluso si los supuestos habitantes de KIC 8462852 estuviesen enviándonos una señal de saludo de banda estrecha, sus transmisores tendrían que ser una bestia de 100 mil billones de watts para que la oigamos. Este sistema estelar está muy lejos, recuerda.

La potencia requerida es obviamente alta si la señal se emite homogéneamente en todas las direcciones. Pero, por otra parte, si los alienígenas tienen alguna inclinación acerca de su emisión en nuestra dirección, la potencia requerida para el transmisor sería tremendamente menor. Y, como punto final, merece la pena señalar que cualquier sociedad capaz de construir un enjambre de Dyson, dispone de ingentes cantidades de energía – más que suficiente para alimentar a la madre de todos los transmisores.

Por tanto, sí, aún es posible que el extraño comportamiento de la estrella pueda deberse a proyectos de obras públicas a gran escala realizados por alienígenas. Pero dados los resultados de esta primera búsqueda, creo que la apuesta segura está en otra parte. Cientos de años de estudio astronómico nos han enseñado algo importante: cada vez que enfocamos nuestros telescopios hacia el cielo, y encontramos fenómenos misteriosos, siempre hubo gente que inmediatamente asumió que habíamos descubierto pruebas de compañeros cósmicos. Pero cada vez la verdad resultó ser menos exótica: habíamos descubierto algún fenómeno natural anteriormente desconocido (o, en el caso de los canales de Marte, ningún fenómeno en absoluto).

Por lo que, pese a que está genial desear megaestructuras, no apuestes las tierras de la familia en ello.

Anuncios