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Artículo publicado por David Cyranoski el 23 de septiembre de 2015 en Nature News

Traducción realizada por Dina Ródenas

Numerosos laboratorios concluyen que los resultados aparentemente milagrosos fueron originados por una contaminación con células madre normales.

La forma revolucionaria de generar células madre, presentada por investigadores japoneses y estadounidenses, nunca existió. Ésa es la conclusión de los dos artículos1,2 publicados en Nature el pasado 23 de septiembre, la misma revista que publico los nefastos artículos originales a principios del año pasado.

En enero de 2014, un equipo liderado por investigadores del RIKEN Center for Developmental Biology (CDB) en Kobe, Japón, y el Harvard Medical School de Boston, Massachusetts, publicaron dos artículos 3,4  alegando que las células madre embrionarias, que son pluripotentes (capaces de formar cualquiera de los más de 200 tipo de células de cuerpo humano) podrían ser producidas exponiendo las células del cuerpo adulto a estrés, mediante presión física, o condiciones de acidez. Los autores denominaron a esta técnica adquisición de pluripotencial desencadenada por estímulos (STAP – stimulus-triggered acquisition of pluripotency).

Stem cells - Human embryonic stem cell colony (hESC)

Células Madre

No obstante, otros científicos hallaron problemas rápidamente en los datos recogidos en la publicación, y emprendieron una investigación al respecto. Como consecuencia, Nature se retractó de la publicación de los artículos.

Una cuestión de contaminación

Para ayudar en la resolución de la primera cuestión, siete equipos de cuatro países trataron de reproducir el procedimiento bajo varias condiciones diferentes1. Los equipos de trabajo llevaron a cabo 133 intentos para producir células STAP, y todo ellos fracasaron.

Uno de los equipos, liderado por los investigadores del Harvard Medical School, trabajó con uno de los coautores del artículo original en el laboratorio donde comenzó el proceso de investigación de las STAP. En las células diseñadas genéticamente para generar una proteína fluorescente cuando aparecía un gen relacionado con la pluripotencia (supuestamente demostrando que existía una conversión de un estado “STAP”), se encontró una cierta fluorescencia. Pero estudios más exhaustivos mostraron que sólo era un artefacto (un fenómeno por el cual las células pueden emitir luz de modo natural, lo que se conoce como autofluorescencia1). Los otros seis grupos también observaron autofluorescencia, y ninguna evidencia de conversión a STAP.

Un grupo de investigadores de RIKEN, que no incluye a ninguno de los autores de los artículos originales sobre las STAP, analizaron los genomas de las supuestas líneas de células STAP que permanecían en el CDB2. Encontraron múltiples instancias de datos contradictorios, el resultado de lo que ellos llaman “contaminación” de supuestas células STAP por parte de otros tipos conocidos de células. Los análisis demostraron que todo el resto de supuestas líneas de células madre STAP, por ejemplo, eran genéticamente idénticas a las líneas de células madre embrionarias que ya existían en el laboratorio.

Además, se encontró que los ratones “quiméricos” (los que incluyen células genéticamente distintas) que se afirmó que se generaban inyectando células STAP en el embrión de un ratón en formación — un experimento que intentaba demostrar que las células STAP eran pluripotentes — se producían al inyectar líneas celulares embrionarias pre-existentes, en lugar de células STAP, en el embrión.

Característica misteriosa

La contaminación también explica una de las características más misteriosas del trabajo original: por qué se halló que las supuestas células STAP eran capaces de formar tejido placentario, siendo incapaces de ello las células madre embrionarias, de acuerdo con un artículo de revisión publicado también el 23 de septiembre en Nature5. Incluso cuando se empezó a creer que las supuestas células STAP eran simplemente células embrionarias, no hubo explicación a por qué los investigadores veían la formación de esta placenta. Pero los últimos análisis muestran que células madre de trofoblastos — células que forman la placenta en el embrión en desarrollo — se mezclaron con células madre embrionarias, y que dicha mezcla se usó en los experimentos produciendo la placenta.

Ésta es la explicación que el científico en células madre, Rudolf Jaenisch del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, que fue parte de los trabajos de replicación, sugirió al nuevo equipo de Nature en abril de 2014, aunque no tenía pruebas en aquel momento para apoyarla.

Una cuestión que aún permanece es cómo estas células madre embrionarias, y células madre de trofoblastos, llegaron a reemplazar a las supuestas células STAP cuando se realizaron los experimentos. La contaminación cruzada, contaminación accidental de un cultivo celular por otro tipo de célula, es un problema conocido en la biología. Pero serían necesarios distintos eventos independientes de contaminación para explicar los errores en los datos de los artículos de STAP.

“Es muy difícil reconciliar los datos con una contaminación simple o un etiquetado poco cuidadoso”, dice el científico de células madre George Daley en el Harvard Medical School. La solicitud de comentarios a los autores de contacto de los artículos originales quedó sin respuesta.

El artículo de revisión5 espera encontrar una lección positiva en la saga de STAP. En el artículo, Daley, Jaenisch y otros detallan el riguroso análisis “forense” que dicen debería llevarse a cabo en cualquiera de los supuestos nuevos tipos de células madre pluripotentes. Esto debería hacerse antes de la publicación, según concluye el artículo. Daley dice que la revisión es de actualidad debido a que, junto a los fallidos artículos de STAP, “numerosos grupos están informando de estados aún más matizados de “pluripotencia”; la revisión se centra en los análisis genómicos, permitidos por los avances en las tecnologías de secuenciación, que ayudará a evaluar dichos tipos de células.

Daley dice que esto cierra el capítulo de STAP, pero con una nota para los científicos que buscan formas de reprogramar las células hasta un estado similar al embrionario: “Todos seremos mucho más cautos al evaluar dichas afirmaciones”.

Referencias

Nature doi: 10.1038/nature.2015.18412

1.- De Los Angeles, A. et al. Nature http://dx.doi.org/10.1038/nature15513 (2015).
2.-Konno, D. et al. Nature http://dx.doi.org/10.1038/nature15366 (2015).
3.- Obokata, H. et al. Nature 505, 641–647 (2014).
4.-Obokata, H. et al. Nature 505, 676–680 (2014).
5.-De Los Angeles, A. et al. Nature 525, 469–478 (2015).

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