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Artículo publicado el 29 de septiembre de 2015 en la Universidad Tecnológica de Virginia

Científicos de la Universidad Tecnológica de Virginia (Virginia Tech) y de la Universidad de Bristol han revelado cómo pueden detectarse pigmentos en fósiles de mamíferos, un descubrimiento que puede finalizar con las suposiciones sobre el color de especies extintas.

Los investigadores descubrieron el color marrón rojizo de dos especies de murciélago extintas a partir de fósiles que datan de hace 50 millones de años, estableciendo la primera vez que se han descrito los colores de mamíferos extintos a través de un análisis de sus fósiles.

Las técnicas pueden usarse para determinar el color de fósiles de animales bien conservados de hasta 300 millones de años de antigüedad, dicen los investigadores.

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Los científicos pudieron determinar el color marrón rojizo en el fósil de Palaeochiropteryx Crédito: Birmingham and Black Country Bat Group

“Actualmente hemos estudiado tejido de peces, ranas, y renacuajos, pelo de mamíferos, plumas de aves, y tinta de pulpo y calamar”, señala Caitlin Colleary en la Universidad de Los Ángeles en California, estudiante de doctorado de geociencias en la Facultad de Ciencias de Virginia Tech y autora principal de estudio. “Todos conservan la melanina, por lo que podemos asegurar que la melanina está por todos sitios en el registro fósil. Ahora podemos rellenar con confianza algunos de los patrones de color originales de estos antiguos animales”.

La investigación implicó a científicos estadounidenses, de Reino Unido, Alemania, Etiopía, y Dinamarca. Se publicó esta semana en el ejemplar de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los investigadores dicen que las estructuras fosilizadas que tradicionalmente se ha pensado que eran bacterias, son en realidad melanosomas, orgánulos en el interior de la célula que contienen melatonina, el pigmento que da color al pelo, las plumas, la piel, y los ojos.

Los melanosomas fósiles se describieron por primera vez en una pluma fósil en 2008 por parte de Jakob Vinther, paleobiólogo molecular en la Universidad de Bristol y director del estudio actual.

Desde entonces, las formas de lo melanosomas se han usado para ver cómo se relacionan los reptiles marinos e identificar los colores de los dinosaurios y, ahora, de los mamíferos.

“Es muy importante que hayamos visto que las distintas melatoninas tienen distintas formas dentro de los orgánulos: los melanosomas rojizos tienen una forma similar a la de una albóndiga, mientras que los negros son como pequeñas salchichas, y podemos ver que esta tendencia también está presente en los fósiles”, señala Vinther. “Esto significa que esta correlación del color de la melanina con la forma es un invento antiguo, lo cual puede usarse fácilmente para ver el color de los fósiles simplemente observando la forma de los melanosomas”

Además de distintos en su forma, los melanosomas son también químicamente distintos.

Usando un instrumento conocido como espectrómetro de masas de iones secundarios con analizador de tiempo de vuelo, los científicos identificaron la composición molecular de los melanosomas fósiles para compararlos con los melanosomas modernos.

Además, los investigadores replicaron las condiciones bajo las que se formó el fósil para identificar alteraciones químicas de la melanina, sometiendo a plumas modernas a altas presiones y temperaturas para comprender mejor cómo cambia la firma química durante millones de años de enterramiento.

“Incorporar estos experimentos nos permitió ver los cambios a lo lago de millones de años en la melatonina, estableciendo una nueva forma realmente apasionante de desvelar información que anteriormente no era accesible en los fósiles”, señala Colleary.

El trabajo se llevó a cabo en la Universidad de Bristol, donde Colleary era estudiante de máster trabajando junto a Vinther, y la Universidad de Texas en Austin. Recibió patrocinio de la Universidad de Texas en Austin, National Geographic, y la Universidad deBristol.

“Era importante traer al debate la microquímica, dado que la discusión sobre si estas estructuras eran bacterias fosilizadas o cuerpos específicos donde se concentraba la melatonina ha estado activa durante años”, señala Roger Summons, Catedrático Schlumberger de Ciencias de la Tierra en el MIT, quien no estuvo implicado en el estudio. “Estas dos cosas tienen una composición química muy distinta”.

Summons, que fue parte del equipo de investigación que estudió los fósiles de calamar para demostrar que eran química indistinguibles de la tinta de sepia moderna, dijo que el estudio ayudará a demostrar cómo todos seres vivos de la Tierra han evolucionado sincronizadamente.

“Cómo se imparte el color y cómo lo caracterizamos en los fósiles es importante, dado que nos informa sobre un aspecto muy específico de la historia de la vida en nuestro planeta”, señala Summons. “Para la vida animal compleja, el color es un factor sobre cómo se reconocen los individuos y responden a otros, para distinguir al amigo del enemigo, y buscar pareja. Esta investigación proporciona otra vía para comprender cómo evolucionó la vida antigua. El reconocimiento del color era una parte importante del proceso, y se remonta a los inicios de la historia de los animales”.

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