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Artículo publicado el 24 de septiembre de 2015 en la Universidad de Cambridge

Traducción realizada por Dina Ródenas

Un equipo médico de Cambridge ha descubierto tumores ocultos que causan una presión arterial elevada, y potencialmente letal, que permanecen al acecho sin ser detectados en el cuerpo hasta el embarazo.

Estos pequeños tumores, ocultos en las glándulas adrenales (suprarrenales), se manifiestan en los estadios tempranos del embarazo, cuando una oleada de hormonas los activa, haciendo que la presión sanguínea aumente, y poniendo en riesgo a las pacientes.

Una nueva investigación publicada hoy en el New England Journal of Medicine desarrollada por un equipo que lidera Morris Brown, profesor de farmacología clínica en la Universidad de Cambridge y miembro del Gonville & Caius College, ha identificado por primera vez ese pequeño grupo de tumores silentes, y explica por qué se comportan como lo hacen.

El estudio viene a señalar que, cuando se detectan unos valores elevados en la tensión arterial durante el embarazo, los doctores deberían plantearse que puede estar provocada por estos tumores, que pueden ser tratados con facilidad. Hoy en día, no se suele achacar a los tumores adrenales la causa de la subida de los valores de la tensión durante la gestación, así que no suelen diagnosticarse.

Pequeó tumor de Conn

Pequeño tumor de Conn Crédito: Morris Brown


El profesor Brown junto con un equipo internacional de estudiantes de doctorado, incluida Ada Teo, del Newnham College, han usado una combinación de la última tecnología de análisis de ADN y deducción de la vieja escuela a partir de las historias clínicas de los pacientes para descubrir los tumores, por otra parte benignos, que albergan mutaciones genéticas que afectan a las células de las glándulas adrenales.

Esta mutación viene a corroborar el hecho de que algunas células adrenales contienen una información errónea, y su reloj biológico las hace volver a su “infancia”, devolviéndolas a su estado original como células ováricas. En ese momento, responden a las hormonas generadas durante el embarazo haciendo que se produzca una subida de la aldosterona (hormona reguladora de la retención de sodio, que favorece la eliminación de potasio en el riñón).

La aldosterona, a su vez, hace que los riñones retengan más sales, y por tanto más agua, haciendo que se eleve la tensión sanguínea. Esta hipertensión puede ser fatal, porque aumenta considerablemente el riesgo de apoplejía, y de ataques al corazón.

Estos nuevos hallazgos están siendo desarrollados por un creciente equipo de investigación que se ha centrado en las glándulas adrenales y la presión sanguínea. Hace 60 años, un endocrino estadounidense, el doctor Jerome Conn, observó por primera vez que existían unos grandes tumores benignos en las glándulas suprarrenales que podían hacer que se liberara aldosterona, y se incrementara la tensión arterial. Esta condición se conoce con el nombre de Síndrome de Conn.

Brown y su equipo ya había detectado previamente un grupo mucho más reducido de tumores, que aparecía en la parte externa de las glándulas, que causan los mismos efectos. Este último descubrimiento todavía va más allá, revelando que aproximadamente uno de cada diez de estos tumores contiene una mutación que hace a sus células sensibles a las hormonas presentes en el embarazo.

“Éste es solo un ejemplo de lo que puede lograrse con las técnicas científicas actuales, y la colaboración entre doctores y científicos, gracias a las huellas genéticas. Durante 60 años no hemos podido dar una explicación, aún contando con gran número de datos. Pero ahora podemos llegar al quid de la cuestión, y saber por qué no habíamos llegado a las conclusiones correctas”, dice Brown.

Pero este descubrimiento también ha sido posible gracias a lo que los médicos llaman “reconocimiento de patrones clínicos”, que se basa en el uso de la experiencia para detectar similitudes. Brown fué capaz de relacionar los casos de dos mujeres embarazadas con casi diez años de diferencia entre ambos, y otra mujer ya en la menopausia temprana. Todas ellas sufrían de hipertensión, lo que le llevó a analizar sus tumores suprarrenales e identificar la misma mutación genética en todos ellos.

Gracias a esta investigación, las mujeres en estado de gestación podrán ser diagnosticadas de estos tumores benignos con rapidez y certeza, y tratadas con medicación, o incluso mediante la extirpación de dichos tumores.

 

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