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Artículo publicado por Christine Pulliam el 27 de agosto de 2015 en CfA

Sólo conocemos un planeta con vida: la Tierra. Pero durante la próxima generación, debería ser posible detectar signos de vida en planetas que orbiten estrellas lejanas. Si encontramos vida alienígena, surgirán nuevas preguntas. Por ejemplo, ¿la vida surgió de forma espontánea, o podría haberse extendido por todos sitios? Si la vida cruzó el vasto golfo del espacio interestelar hace mucho tiempo, ¿cómo podríamos saberlo?

Panspermia Theory

Panspermia

Una nueva investigación realizada por astrofísicos de Harvard demuestra que, si la vida puede viajar entre estrellas (un proceso conocido como panspermia), se dispersaría en un patrón característico que podrían, potencialmente, identificar.

“En nuestra teoría, los cúmulos de la vida se forman, crecen, y solapan como burbujas en una olla de agua hirviendo”, dice el autor principal Henry Lin, del Centro Harvard-Smithsonian para Astrofísica (CfA).

Existen dos formas básicas de extender la vida más allá de la estrella madre. La primera sería a través de procesos naturales, tales como la asistencia gravitatoria de asteroides y cometas. La segunda sería que la vida inteligente viaje deliberadamente hacia el exterior. El artículo no trata sobre cómo tiene lugar la panspermia. Simplemente pregunta: de ocurrir, ¿podríamos detectarla? En principio, la respuesta es sí.

El modelo asume que las semillas de un planeta con vida se extienden hacia el exterior en todas direcciones. Si una semilla alcanza un planeta habitable que orbita a una estrella cercana, puede germinar. Con el tiempo, el resultado de este proceso sería una serie de oasis para la vida que salpican el paisaje galáctico.

“La vida podría extenderse desde una estrella madre a otra en un patrón similar a una epidemia. En cierto sentido, la galaxia de la Vía Láctea quedaría infectada con bolsas de vida”, explica el coautor Avi Loeb del CfA.

Si detectamos señales de vida en las atmósferas de otros mundos, el siguiente paso será buscar un patrón. Por ejemplo, en un caso ideal donde la Tierra esté en el borde de una “burbuja” de vida, todos los mundos cercanos que alberguen vida que encontremos estarán en una mitad del cielo, mientras que la otra mitad estará baldía.

Lin y Loeb advierten que el patrón sólo será discernible si la vida se expande con cierta rapidez. Dado que las estrellas de la Vía Láctea tienen una deriva unas en relación a otras, las estrellas que ahora son vecinas no lo serán en unos millones de años. En otras palabras, la deriva estelar separaría las burbujas.

Esta investigación ha sido aceptada para su publicación en la revista The Astrophysical Journal Letters.

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