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Artículo publicado el 17 de agosto de 2015 en la Universidad de Nebraska

Casi 2 millones de personas de las Grandes Llanuras y California viven sobre acuíferos contaminados con uranio natural activado por nitratos de contribución humana, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Nebraska en Lincoln.

Datos procedentes de aproximadamente 275 000 muestras de agua freática de las Grandes Llanuras y el Valle Central de California, demuestran que muchos estadounidenses viven a menos de un kilómetro de pozos que, a menudo, superan con creces las líneas fijadas para el uranio por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA).

Mapa de uranio y nitratos

Mapa de uranio y nitratos en Estados Unidos Crédito: Universidad de Nebraska en Lincoln

El estudio informa de que el 78 por ciento de los lugares contaminados con uranio estaban vinculados a la presencia de nitratos, un contaminante común de las aguas freáticas, que tiene como origen principal los fertilizantes químicos y los desechos animales. El nitrato activa el uranio natural a través de una serie de reacciones químicas y mediante bacterias que oxidan el mineral radiactivo, haciéndolo soluble en el agua subterránea.

Los investigadores de la UNL Karrie Weber y Jason Nolan hallaron que el acuífero de las Grandes Llanuras contiene concentraciones de uranio 89 veces por encima de los estándares de la EPA, y concentraciones de nitratos 189 veces superiores. Los niveles de nitrato y uranio del acuífero del Valle Central de California se midieron en 180 y 34 veces veces más respecto a los umbrales de la EPA.

Los autores publicaron sus hallazgos en la edición de agosto de la revista Environmental Science and Technology Letters. Esta investigación estuvo parcialmente patrocinada por U.S. Geological Survey.

“Tenemos que reconocer que el uranio es un contaminante muy extendido”, dice Weber, profesora ayudante de ciencias biológicas, terrestres y atmosféricas. “Y estamos creando este problema produciendo un contaminante primario, que lleva a uno secundario”.

Investigaciones anteriores habían sugerido que una prolongada ingesta de agua contaminada con uranio podía llevar, o hacer a la población más susceptible, de daños renales y e hipertensión. De acuerdo con Weber, los estudios revisados por pares también han indicado que los cultivos alimenticios también podían acumular uranio cuando son regados con agua que contenía altas concentraciones del mismo.

Los acuíferos de las Grandes Llanuras, los mayores de los Estados Unidos, proporcionan agua potable y de regadío a ocho estados, que se extienden desde Dakota del Sur hasta Nebraska y en norte de Texas. Respecto a la mayor reserva de agua de California, el acuífero del Valle Central se sitúa bajo una de las tierras agrícolas más fértiles del estado. De acuerdo con un censo de 2012 realizado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, los dos acuíferos irrigaron cultivos por un total de un sexto de la producción anual generada en todos los Estados Unidos.

Los investigadores también determinaron que sólo uno de los seis pozos situados cerca de una antigua o actual mina estaban contaminados. Este hallazgo contradice la idea de que la contaminación por uranio se origina principalmente por las operaciones mineras o por el combustible nuclear gastado, señala Weber.

“Esperamos que este estudio sirva como catalizador para lograr que otras personas se interesen por el tema”, comenta. “Si el problema está tan extendido, es necesario realizar más investigaciones. Nosotros estamos limitados por los datos que hemos recopilado, y el uranio no se monitoriza con asiduidad”.

Weber dijo que los costes de las plantas de tratamiento de agua, instalaciones especializadas que pueden costar decenas de millones de dólares, a menudo los dejan fuera del presupuesto para las comunidades pequeñas y rurales. Abordar este problema podría requerir la gestión de las aguas freáticas y centrarse en los sedimentos de los acuíferos, que albergan bacterias que pueden ayudar a controlar el uranio respirándolo y alimentándose de él, explica.

Sin importar el enfoque, comenta Weber es básico para los responsables e investigadores tener en cuenta la presencia de uranio en las fuentes de agua estadounidenses.

“Cuando empiezas a pensar en cuánta agua se obtiene de estos acuíferos, es una gran cantidad en comparación con cualquier lugar del mundo que se tome como referencia”, señala Weber. “Estos dos acuíferos son económicamente importantes, desempeñan un papel significativo en la alimentación del país, pero también son importantes para la salud.

“¿Para qué tener agua si no puedes beberla o usarla para regar?”

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