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Artículo publicado el 19 de agosto de 2015 en ESO

Los cúmulos abiertos de estrellas como el que vemos en esta imagen no son sólo modelos perfectos para hacer bonitas fotografías. La mayor parte de las estrellas se forman en el interior de estos cúmulos y los astrónomos pueden usarlos como laboratorios para el estudio de la evolución y muerte de las estrellas. El cúmulo de la imagen, captado por el instrumento WFI (Wide Field Imager) desde el Observatorio La Silla de ESO, se conoce como IC 4651, y las estrellas nacidas en su seno muestran una amplia variedad de características.

El rico cúmulo estelar IC 4651

El rico cúmulo estelar IC 4651 Crédito: ESO

Esta mancha moteada de estrellas que vemos en la nueva imagen de ESO es el cúmulo abierto IC 4651, ubicado dentro de la Vía Láctea, en la constelación de Ara (el altar), a unos 3000 años luz de distancia. El cúmulo tiene unos 1700 millones de años, por lo que se trata de un cúmulo de mediana edad. IC 4651 fue descubierto por Solon Bailey, (pionero en el establecimiento de observatorios en los sitios secos y altos de los Andes), y fue catalogado en 1896 por el astrónomo danés-irlandés John Louis Emil Dreyer.

Se sabe que la Vía Láctea contiene más de mil de estos cúmulos abiertos (y se cree que aún existen más) y muchos han sido estudiados en profundidad. Observaciones de cúmulos de estrellas como éstos han favorecido nuestro conocimiento sobre la formación y evolución de la Vía Láctea y de las estrellas individuales que contiene. También permiten a los astrónomos probar sus modelos de evolución estelar.

Todas las estrellas de IC 4651 se formaron más o menos al mismo tiempo a partir de la misma nube de gas [1]. Estas estrellas hermanas están débilmente ligadas entre sí por su atracción mutua y por el gas que hay entre ellas. A medida que las estrellas del interior del cúmulo interactúan con otros grupos y nubes de gas que hay en la galaxia, alrededor de ellas, y a medida que el gas que hay entre las estrellas se utiliza a su vez para formar nuevas estrellas o es expulsado fuera del cúmulo, la estructura del cúmulo empieza a cambiar. Finalmente, la masa restante del cúmulo es lo suficientemente pequeña como para que incluso las estrellas puedan escapar. Observaciones recientes de IC 4651 demostraban que el cúmulo contiene una masa de 630 veces la masa del Sol [2] y se piensa que inicialmente contenía al menos 8300 estrellas, con una masa total de 5300 veces la del Sol.

Como este grupo es relativamente viejo, una parte de esa pérdida se debe a que las estrellas más masivas del cúmulo ya habrán llegado al final de sus vidas y habrán explotado como supernovas. Sin embargo, la mayoría de las estrellas que faltan no ha muerto, sino que, sencillamente, se han trasladado. Han podido ser arrancadas del cúmulo por el paso de una nube de gas gigante o han podido tener un encuentro cercano con un cúmulo vecino o, simplemente, se han ido alejando.

Algunas de estas estrellas perdidas todavía puede estar ligadas gravitacionalmente al cúmulo y permanecer girando a gran distancia. El resto de estrellas perdidas pueden haber migrado fuera del cúmulo para unirse a otras, o pueden haberse establecido en otros lugares de la concurrida Vía Láctea. Probablemente, nuestro Sol formó parte en algún momento de un cúmulo como IC 4651, hasta que él y todas sus hermanas fueron separándose poco a poco y se dispersaron a través de la Vía Láctea.

Esta imagen fue tomada usando el instrumento de amplio campo Wide Field Imager. Esta cámara está permanentemente montada en el Telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, en el Observatorio La Silla. Cuenta con varios detectores CCD con un total de 67 millones de píxeles y puede observar un área tan grande como la Luna llena. El instrumento permite hacer observaciones desde el rango de la luz visible hasta el infrarrojo cercano y tiene más de 40 filtros disponibles. Para esta imagen, se utilizaron solamente tres de esos filtros.

Notas:

[1] Aunque muchas de las estrellas captadas aquí pertenecen a IC 4651, la mayoría de las muy brillantes en realidad se encuentran entre nosotros y el cúmulo, y la mayoría de las más débiles están más lejos.

[2] Esta cantidad es de hecho mucho mayor que los números citados por estudios previos que sondearon regiones más pequeñas, dejando fuera a muchas de las estrellas del cúmulo que se encuentran más lejos de su núcleo.

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