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Atención, si no has visto la película Ex-Machina, y tienes intención de verla, no sigas leyendo este post, ya que se comentarán partes clave del su argumento.

Ayer decidimos ver en casa la película Ex-Machina. Yo no tenía un especial interés, el trailer no me llamó mucho la atención, pero mi mujer sí que quería verla y, total, un poco de ciencia-ficción nunca está de más.

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Al terminar la película, mi sensación fue la que veis en el siguiente tuit:

//platform.twitter.com/widgets.jsEra una sensación extraña. La película me había resultado interesante, pero había algo que no terminaba de encajarme. Rápidamente tuve algunas interacciones con opiniones de otros usuarios:

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//platform.twitter.com/widgets.jsEstos comentarios me hicieron pensar en mi propia reacción ante la película. Me había resultado interesante, entretenida, incluso recomendaría verla, pero seguía teniendo la sensación de que algo no encajaba. Como dice en su tuit Miguel Alba, la película es algo lenta, pero entiendo que es el tono que se le ha querido dar a la misma. No es una película de acción futurista, como gran parte de la ciencia-ficción de los últimos tiempos, sino más bien suspense, intentando ahondar más en el plano psicológico. No me pareció pesada ni aburrida, pese a esta lentitud, ni a que se desarrolle en un lugar aislado con sólo 4 personajes. El argumento parece sólido y se desarrolla de un modo natural dentro de su entorno. Como dice J. Ignacio, comparativamente es una película superior a la media, en cuanto a calidad en la factura, guión, e interpretación. Quizá no pase a la historia como un icono del género, pero desde luego es recomendable para el aficionado al cine general y, desde luego, imprescindible para el seguidor de la ciencia-ficción. En mi caso, al contrario que RadiactivoMan, no tenía unas expectativas altas, de hecho ni siquiera tenía una expectativa inicial, por lo que no era exactamente eso lo que me chirriaba. Esta mañana, sin embargo, leí un par de tuits por parte de MrMindundi que me han hecho llegar a ciertas conclusiones:

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Tras estos comentarios, empecé a pensar sobre mis sentimientos hacia el personaje de Ava, el robot que se está evaluando en la película. Puedo decir que sí, sentí empatía por el mismo, sintiendo su necesidad de salir del cautiverio, de conocer el mundo y a otras personas, y de su sentimiento de autoconservación ante una muerte probable, si no segura.

Y no, en ningún momento sentí incomodidad ante la posibilidad que plantea Nathan de que los robots sean la evolución del homo sapiens, suplantándonos como especie dentro del nicho ecológico como una versión mejorada de nosotros mismos.

Al analizar un poco más el personaje de Ava, lo que sentía era esa desagradable sensación que tienes cuando te colocan frente a un espejo y no te gusta lo que ves, y ésa era la sensación de regusto amargo que me impedía decidir si la película me había gustado o no. No era la película lo que me había disgustado, sino el hecho de verme reflejado, como humano, en Ava.

Si analizamos un poco la Inteligencia Artificial en la historia del cine, sin interés en realizar un ensayo y recopilación exhaustiva de la materia, vemos varios casos. Por ejemplo, si vemos a HAL 9000, el computador de 2001: Una Odisea en el Espacio, podemos apreciar una IA bastante rudimentaria. Básicamente, es un sistema domótico, de navegación y soporte vital. La característica más destacadas respecto a su inteligencia es la capacidad de análisis del lenguaje, tanto oral como lectura de labios, así como su propia consciencia, intentando por todos los medios, incluso recurriendo a la violencia y asesinato, mantener su propia existencia.

Yendo a los “replicantes” de Blade Runner, vemos que son idénticos en todos los aspectos a un humano. La diferencia es tan sutil que sólo puede apreciarse usando la Prueba de Voight-Kampff, y ni tan siquiera ésta es definitiva, sino orientativa. Aquí se nos muestran unas réplicas casi perfectas de seres humanos (de ahí el término replicante) y, tal como se muestra en el monólogo de Roy Batty al final de la película, son capaces de apreciar el valor de la vida, de la belleza, de las experiencias y pasiones vividas, y de un cierto temor a la muerte y al olvido.

Si observamos a los cyborgs de Terminator (cualquiera de las películas de la saga), podemos ver que tienen una Inteligencia Artificial notable. Son capaces de interactuar, tomar decisiones para solventar problemas y analizar probabilidades para decidir una vía de acción. Sin embargo, se muestran más como máquinas con ciertas capacidades que como réplicas humanas. No se les da una libertad de acción real, sino que están programados para realizar una acción concreta y la realizarán más allá de su propia supervivencia. Para ellos no existe libre albedrío, son más unas máquinas autónomas que un intento por simular un comportamiento humano.

Por último, tenemos la película “Yo, robot”. En este caso, tenemos una mezcla de los anteriores. VIKI, la inteligencia artificial que controla este mundo mecanizado es una especie de HAL, aunque en este caso su “locura” no se debe a un sentimiento de autoprotección, sino a una extralimitación de las funciones asignadas. La humanidad es autodestructiva, por lo que la mejor forma de defenderla es destruir a parte de la misma, y restringir sus libertades.

Por otro lado están los androides NS-5. Son robots de servicio, con cierta autonomía y capacidad de interacción y resolución pero, como los Terminator, siempre supeditados a las órdenes de sus dueños, siempre que no interfieran con las Leyes de la Robótica.

Por último, tenemos a Sonny. Un NS-5 con ciertas capacidades humanas: es capaz de soñar, de crear, de entender bromas y dobles sentidos y generar los suyos propios. Vemos en este robot confianza, amistad, altruismo, generosidad.

Viendo los ejemplos anteriores, apreciamos ciertos patrones:

  • Computadores inteligentes: HAL o VIKI, con capacidad avanzadas de análisis y decisión.
  • Robots de servicio: NS-5 o Terminator, usados con un fin concreto, con capacidad de interacción y decisión pero sin libre albedrío ni sentimientos de autoconservación.
  • Humanoides: Los replicantes o Sonny, donde intenta asimilarse la inteligencia no sólo a la capacidad de resolución de problemas, sino a un comportamiento humano en el sentido de creatividad, emociones y sentimientos abstractos.

¿Qué es, entonces, lo que veo en Ava que me produce tanto desasosiego?

Si vemos a Sonny o a los replicantes, vemos lo mejor que hay en la humanidad. Nos sentimos positivamente identificados en ellos: sus miedos, alegrías, sueños y esperanzas, son los nuestros. Hay valor, amistad, y generosidad. Pueden apreciar y crear belleza, sienten y padecen como nosotros. Sin embargo, ante Ava vemos toda la mezquindad del ser humano. La manipulación, la mentira, el egoismo, la crueldad.

Existe el mismo instinto de conservación que en cualquier ser humano, y se vale de todas sus armas para poder sobrevivir pero, incluso una vez conseguido su objetivo, decide no dejar flecos y destruir a su salvador con toda frialdad y crueldad.

¿Podemos asignar a Ava esos sentimientos como androide? ¿Realmente está siendo cruel y despiadada al manipular a su salvador para que la ayude a su liberación y, posteriormente, asesinarlo, o es simplemente una forma de autoconservación y es incapaz de manifestar esos sentimientos?

En resumen, lo que me inquieta de Ex-Machina es que Ava está demostrando que la Inteligencia Artificial puede demostrarse no sólo mediante las más altas cotas del sentimiento humano, sino también de nuestras más bajas pasiones.

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