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Artículo publicado por Alexandra Witze el 7 de agosto de 2015 en Nature News

Los astrónomos han solventado una embarazosa discrepancia que implicaba al registro observacional más amplio de la ciencia: los datos de la actividad de manchas solares, que se extienden a lo largo de cuatro siglos. El descubrimiento tiene ramificaciones para la comprensión de cómo ha afectado el Sol, y aún podría afectar, a la vida sobre la Tierra.

Es importante señalar que el registro revisado de manchas solares demuestra que la actividad solar no ha aumentado en las últimas décadas, como se pensó durante un tiempo1. Algunos han vinculado esta idea de un “Gran Máximo” en las manchas solares con unas temperaturas más cálidas en la Tierra.

“No hemos encontrado tal Gran Máximo”, dice Frédéric Clette, astrónomo en el Observatorio Real de Bélgica, en Bruselas. “No ha sucedido nada especial con respecto al nivel de la actividad solar”.

Actividad violenta en el Sol

Actividad Solar

Describió el trabajo el 7 de agosto en Honolulu, Hawái, en una reunión de la Unión Astronómica Internacional.

Las machas solares son erupciones del magnetismo en la superficie del Sol, y que reflejan la actividad que se agita en su interior. La práctica de contarlas data de 1610, cuando Galileo y otros usaron los recientemente inventados telescopios para descubrir manchas oscuras que salpicaban la superficie del Sol. Tales registros finalmente revelaron el ciclo de actividad solar de aproximadamente 11 años.

Señala el error

Clette y sus colegas pasaron cuatro años trabajando para recalibrar dos listas oficiales de manchas solares2. Una de ellas, la International Sunspot Number, se inició en 1849 por parte de un astrónomo en el Observatorio de Zurich en Suiza, y más tarde se amplió con registros históricos más antiguos. La segunda lista, Group Sunspot Number, fue desarrollada en 1998 por investigadores de los Estados Unidos3. Esta última recoge grupos de manchas solares en lugar de manchas aisladas, en un esfuerzo por eliminar las inconsistencias de los observadores.

La International Sunspot Number también intenta tener en cuenta las variaciones provocadas por las condiciones de observación y la capacidad de la persona que informa de los datos. Pero las dos listas de manchas solares divergen ocasionalmente.

Clette y su equipo identificaron varias fuentes de error sistémico en las dos listas, tales como una peor visión en un observador de edad avanzada en Suiza, que apreciaba menos manchas solares conforme pasaba el tiempo. En otros casos, los observadores del cielo se centraron en hacer otras medidas solares, por lo que si sus notas no mencionan manchas solares, no significa necesariamente que no hubiese ninguna presente.

El equipo desarrolló un método para elegir un observador principal de manchas solares para un intervalo de tiempo dado, asegurándose de que los observadores de los periodos adyacentes se solapaban, para realizar una transición suave. Al recalibrar las dos listas se sugiere que el Gran Máximo en la segunda mitad del siglo XX desaparecía, un cambio en gran parte debido a la corrección de los datos recopilados alrededor de 1893, cuando el Observatorio de Zurich cambió de directores.

“Los anteriores trabajos que vinculan el incremento en la actividad solar con un aumento en la temperatura global de la Tierra, claramente sobrestimaron el papel de la actividad solar en el calentamiento global”, dice David Hathaway, físico solar en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California.

Temas candentes

Dado el gran interés público en la influencia del Sol en el clima, es probable que el trabajo sea escrutado con gran detalle. Douglas Hoyt, físico solar y con-inventor de Group Sunspot Number, dice que esta nueva reconstrucción “no es muy convincente”. Entre otras cosas, no está de acuerdo con el equipo de Clette al descartar los resultados de un observador concreto a finales del siglo XIX, y dice que otros estudios apoyan la idea de un lento aumento en el número de manchas solares en los últimos siglos.

Aun así, los números revisados resuelven una discrepancia respecto a una tercera lista, mantenida por NOAA, que mostró aproximadamente un 30% más de actividad solar que la International Sunspot Number. Douglas Biesecker, físico solar en el Centro de Predicción de Tiempo Espacial de NOAA en Boulder, Colorado, dice que el registro reconstruido y el de la agencia encajan ahora más estrechamente.

El Centro Mundial de Datos para manchas solares, con sede en el Observatorio Real de Bélgica, empezó a usar la nueva lista el 1 de julio.

Conocer la variación de la pasada actividad solar podría ayudar a los investigadores a predecir mejor los futuros ciclos solares, dice Biesecker. El ejército, entre otros, usan los números de manchas solares para anticipar posibles daños en satélites provocados por tormentas solares.

Clette apunta que el descubrimiento confirma la importancia de los registros históricos. “Podemos estar contentos de que gente que no sabía nada sobre los campos magnéticos en el Sol, se preocupase de contar las manchas y realizar listas”, señala. “Día tras día, a veces, durante toda su vida”.

Referencias

Nature: doi:10.1038/nature.2015.18145

1.- Usoskin, I. G. et al. Phys. Rev. Lett. 91, 211101 (2003).
2.- Clette, F., Svalgaard, L., Vaquero, J. M. & Cliver, E. W. Space Sci. Rev. 186, 35–103 (2014)
3.- Hoyt, D. V. & Schatten, K. H. Solar Phys. 181, 491–512 (1998)

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