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Artículo publicado por Mike Wall el 20 de septiembre de 2013 en SPACE.com

Un nuevo estudio que afirma presentar pruebas de vida alienígena ha sido recibido con una saludable dosis de escepticismo por la comunidad científica.

El 31 de julio, un equipo de científicos británicos envió un globo a la estratosfera desde Inglaterra, y allí recopilaron muestras a un rango de alturas entre los 22 y 27 kilómetros. La carga científica del globo retornó a la Tierra portando la pared celular, o frústula, de un alga microscópica conocida como diatomea, según informan los científicos en Journal of Cosmology.

panspermia

Panspermia


Aunque se han hallado bacterias y otras minúsculas formas de vida a grandes alturas en el planeta con anterioridad — las nubes de tormenta, por ejemplo, están repletas de microbios – el reciente descubrimiento tiene, potencialmente, una importancia monumental, dicen los miembros del estudio.

“La mayoría asumirá que estas partículas biológicas deben haber ido a la deriva hasta la estratosfera desde la superficie de la Tierra, pero generalmente se acepta que una partícula del tamaño encontrado no puede elevarse a estas alturas, por ejemplo, 27 kilómetros. La única excepción conocida es mediante una erupción volcánica, y no ha tenido lugar ninguna en los últimos tres años desde la toma de la muestra”, dice el autor, Milton Wainwright, de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido, en un comunicado el jueves 19 de septiembre.

“En ausencia de un mecanismo por el que partículas grandes como esta puedan transportarse a la estratosfera, sólo podemos concluir que las entidades biológicas proceden del espacio”, añade Wainwright. “Nuestra conclusión, por tanto, es que la vida está constantemente llegando a la Tierra desde el espacio, la vida no está restringida a este planeta y, casi con toda certeza, no se originó aquí”.

El fragmento de diatomea puede haber sido transportado hasta la Tierra por un cometa, escriben Wainwright y sus colegas en el artículo, que puede leerse en la revista Journal of Cosmology.

Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias

La idea de que la vida se expande por todo el universo, y se ha diseminado por muchos mundos por objetos tales como cometas – una idea conocida como panspermia – es creíble, al menos en distancias cósmicas relativamente cortas, dice el astrónomo Seth Shostak del Instituto SETI en Mountain View, California.

Sin embargo, esto no implica necesariamente que el nuevo estudio se sostenga ante el intenso escrutinio científico que probablemente recibirá, señala.

“En el pasado, la mayor parte de los miembros de la comunidad astrobiológica han tenido facilidad para ligar estas afirmaciones a la contaminación terrestre en lugar de a autoestopistas extraterrestres”, comenta  Shostak a SPACE.com vía correo electrónico. “Aún está por ver si esta opinión cambiará con estos nuevos resultados”.

Es más, otros científicos dicen que les gustaría ver más pruebas de un origen cósmico del organismo atrapado por el globo.

“Probablemente es cierto que han encontrado material extraño en la atmósfera, “dice Chris McKay, astrobiólogo del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, a SPACE.com por correo electrónico. “El salto hasta la conclusión de que es vida alienígena es demasiado grande, y requeriría una evidencia extraordinaria. (Como la famosa cita de Sagan: afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias)”.

McKay da un ejemplo de lo que podría constituir tal prueba extraordinaria.

“Si fuesen capaces de demostrar que está compuesto de aminoácidos D (las proteínas que forman la vida de la Tierra están formadas por aminoácidos L), eso sería bastante convincente a mi parecer”, señala. “O algún tipo de indicador de que no comparte la bioquímica terrestre. Si comparte la bioquímica de la Tierra, demostrar que tiene un origen extraterrestre probablemente es imposible”.

Wainwright y su equipo planean estudiar las muestras estratosféricas en mayor detalle para intentar encontrar la prueba definitiva de un origen fuera de la Tierra. Por ejemplo, los investigadores analizarán las proporciones de distintos isótopos, que son variedades de un elemento que tiene distinta cantidad de neutrones en sus núcleos atómicos.

“Si la proporción de ciertos isótopos da un número, entonces el organismo es terrestre; si nos da otra cifra, entonces procede del espacio”, comenta Wainwright.

Otra afirmación controvertida

El Journal of Cosmology no es ajeno a las afirmaciones extraordinarias. Por ejemplo, hace dos años publicó un controvertido estudio que proponía haber encontrado pruebas de vida fosilizada en meteoritos.

El artículo no fue bien recibido por la comunidad científica, cuestionando algunos incluso la credibilidad de la revista.

“No es, en absoluto, una revista científica, es un sitio web creado por un pequeño grupo de académicos excéntricos obsesionados con la idea de [Fred] Hoyle y [Chandra] Wickramasinghe de que la vida se originó en el espacio exterior y, simplemente, llovió sobre la Tierra”, escribe P.Z. Myers, biólogo de la Universidad de Minnesota, en Morris, en su popular blog científico Pharyngula.

Wickramasinghe es coautor del nuevo artículo de las diatomeas estratosféricas, un hecho que podría influir en su recepción por la comunidad científica.

“No tengo NINGUNA experiencia en este área”, comenta Rosie Redfield, microbióloga de la Universidad de British Columbia, a SPACE.com por correo electrónico. Redfield estuvo entre las críticas más acérrimas del anuncio del meteorito en Journal of Cosmology en 2011. “Pero ni Journal of Cosmology ni el Dr. Wickramasinghe tienen ninguna credibilidad científica, y un fragmento de frústula de diatomea me parece que no es una prueba significativa”.

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