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Artículo publicado el 19 de septiembre de 2013 en JPL

Traducción realizada por José Antonio Llorente Lomikovsky

Nuevos datos recogidos por el rover Curiosity de la NASA indican que el ambiente marciano es pobre en metano. Esto es una sorpresa para los investigadores, ya que datos anteriores aportados por la comunidad científica internacional y por científicos estadounidenses indicaban determinaciones positivas.

El itinerante laboratorio ha realizado exhaustivos controles en busca de trazas de metano marciano. A pesar de que una cuestión muy debatida durante los últimos años ha sido si la atmósfera marciana contiene trazas de este gas, al ser el metano un posible indicador de la existencia de vida en el planeta, hay que tener en cuenta que también puede producirse a partir de procesos no biológicos.

Mars the Mysterious (NASA, 1997)

Marte Crédito: NASA


“Estos importantes resultados inciden directamente en nuestros esfuerzos por determinar la posibilidad de la existencia de vida en Marte”, afirma Michael Meyer, científico jefe de la NASA en la exploración de Marte. “Reducen la posibilidad de que en Marte existan mircroorganismos productores de metano, aunque esto solo se refiere a los microorganismos basados en este tipo de metabolismo. Sabemos que hay una gran diversidad de microorganismos terrestres que no producen metano”.

Curiosity analizó muestras de la atmósfera marciana en busca de metano seis veces desde octubre hasta junio del 2012 y no detectó su presencia en ninguna de ellas. Teniendo en cuenta la sensibilidad del equipo utilizado, un espectrómetro TLS (Tunable Laser Espectrometer) y que no se ha detectado el gas, los científicos estiman que la cantidad de metano que puede haber hoy por hoy en la atmósfera marciana no puede ser superior a 1,3 partes por mil millones. Eso es aproximadamente una sexta parte de lo que se estimaba. Los detalles de los resultados se publican en la edición del jueves de Science Express.

“Habría sido emocionante encontrar metano, pero tenemos plena confianza en nuestras mediciones y avanzar en el conocimiento es lo que realmente importa”, indica el principal autor del estudio, Chris Webster, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA, en Pasadena (California). “Hicimos mediciones de forma repetida desde la primavera marciana hasta el final del verano, pero sin detectar nada de metano”.

Webster es el científico jefe encargado del espectrómetro, que es parte del laboratorio para el Análisis de Muestras del Curiosity en Marte (SAM). Se puede ajustar específicamente para detectar trazas de metano. El laboratorio puede además concentrar cualquier cantidad de metano encontrada para incrementar ciertas propiedades del gas y que pueda ser detectado. El equipo del rover utilizará este método para asegurar la detección de metano a concentraciones muy por debajo de 1 parte por mil millones.

El metano, el hidrocarburo más abundante de nuestro Sistema Solar, tiene un átomo de carbono unido a cuatro átomos de hidrógeno en cada molécula. Estudios anteriores que habían detectado concentraciones de metano en Marte de hasta 45 partes por mil millones y que despertaron el interés por la posibilidad de la existencia de una fuente biológica en Marte, se basaron en determinaciones realizadas desde la Tierra y desde la órbita marciana. Sin embargo, las mediciones del Curiosity no confirman esas concentraciones, incluso suponiendo que el metano se hubiese dispersado globalmente.

“No hay ninguna explicación para que el metano desaparezca tan rápidamente de la atmósfera” afirma uno de los coautores del estudio, Sushil Atreya de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. “El metano es duradero. Permanecería durante cientos de años en la atmósfera marciana. Sin un mecanismo que lo elimine de la atmósfera rápidamente, nuestras mediciones indican que no puede haber mucho metano liberado a la atmósfera por ningún mecanismo,  ya sea biológico, geológico o por efecto de la radiación ultravioleta, al degradar compuestos orgánicos provenientes de la caída de meteoritos o de partículas de polvo interplanetario”.

Según las estimaciones de Atreya, la concentración de metano más elevada que podría estar presente sin ser detectada por las mediciones del Curiosity, no superaría en ningún caso las 10 ó 20 toneladas de metano liberadas a la atmósfera marciana por año. Eso equivale a 50 millones de veces menos que la tasa de metano liberada en la atmósfera terrestre.

Curiosity aterrizó en el interior del cráter Gale en Marte en agosto del 2012 y está investigando evidencias de la existencia de entornos habitables. El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) es el encargado de esta misión, además de haber construido el rover para la Dirección General de Misiones Científicas de la NASA en Washington. La serie de instrumentos del rover para el Análisis de Muestras de Marte fue desarrollada en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt (Maryland), en colaboración con Goddard, con el JPL y con la Universidad de París en Francia.

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