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Artículo publicado por Elizabeth Howell el 10 de septiembre de 2013 en Universe Today

Un gran desafío de la astronomía es que todo está condenadamente lejos. Esto hace que sea difícil ver señales de vida en planetas, que normalmente apenas se ven como minúsculos puntos de luz, usando la tecnología de telescopios que tenemos actualmente.

Hay señales en la atmósfera de la Tierra que indican que hay vida en la superficie — metano procedente de los microbios, por ejemplo — y los científicos ya llevan años investigando ideas para encontrar “biomarcadores” en otros planetas. Un nuevo modelo se centra en un teórico planeta del tamaño de la Tierra orbitando alrededor de una estrella enana roja, donde se cree que sería más fácil encontrar biomarcadores debido a que estas estrellas son más pequeñas y tenues que el Sol.

Exoplaneta

Exoplaneta alrededor de enana roja

“Desarrollamos modelos por ordenador de exoplanetas que simularon la abundancia de distintos biomarcadores, y la forma en que afectan a la luz que atraviesa la atmósfera del planeta”, señala Lee Grenfell, quien pertenece al Instituto de Ciencias Planetarias del Centro Aeroespacial Alemán (DLR).

Ya se ha llevado a cabo trabajo preliminar para encontrar compuestos químicos en la atmósfera del planeta (observando cómo afectan los compuestos químicos a la luz que la atraviesa) particularmente en exoplanetas de gran tamaño que están cerca de su estrella (a veces llamadas Júpiter calientes). Las señales de vida se localizarían a través de un proceso similar, aunque serían mucho más débiles.

El equipo de investigación construyó un modelo de planeta similar a la Tierra, con distintas órbitas y distancias a las estrellas enanas rojas. Su trabajo demuestra una especie de efecto “Ricitos de Oro” (o, una condición que es “la adecuada”) para encontrar ozono cuando la radiación ultravioleta cae en medio de un rango dado. Si es demasiado alto, el ultravioleta calienta la atmósfera media y destruye la señal del biomarcador. Si el ultravioleta es demasiado bajo, es demasiado difícil hallar la señal.

“Encontramos que las variaciones en las emisiones ultravioleta de las estrellas enanas rojas tienen un impacto potencialmente grande en las biofirmas atmosféricas en simulaciones de exoplanetas similares a la Tierra. Nuestro trabajo enfatiza la necesidad de que futuras misiones caractericen las emisiones ultravioleta de este tipo de estrellas”, dice Grenfell.

La investigación tiene muchas limitaciones, añade. No sabemos qué aspecto tendría una forma de vida alienígena, no sabemos si los planetas cerca de las enanas rojas son un buen lugar en el que buscar, e incluso si encontramos una señal que parece indicar vida, podría haberse generado mediante otro proceso. Aun así, el equipo de Grenfell espera que el modelo sea una buena base sobre la que seguir haciéndonos la pregunta: ¿realmente hay vida ahí fuera?

La investigación se ha enviado a la revista Planetary and Space Science.

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