Artículo publicado por David Warmflash el 15 de noviembre de 2011 en Universe Today

Nota del Editor: Con los ingenieros rusos tratando de salvar la misión Fobos-Grunt, el Dr. David Warmflash, jefe científico principal del equipo de Estados Unidos del experimento LIFE a bordo de la nave, nos da una actualización de la probabilidad de salvar la misión, mientras ofrece la intrigante posibilidad de que pueda recuperarse el experimento, incluso si falla la misión.

Las últimas palabras de Roscosmos sobre la sonda a la luna de Marte, Fobos-Grunt, son que “no está oficialmente perdida”, pero aún sigue atrapada en la órbita baja de la Tierra, por lo que la gente se pregunta qué puede pasar en las próximas semanas. Lanzada al espacio a primeras horas de la mañana del miércoles 9 de noviembre, hora de Moscú a bordo de un cohete Zenit 2, Grunt, la palabra rusa para “suelo”, entró en lo que se conoce en exploración espacial como una órbita de estacionamiento. Después de que el motor de la fase superior del Zenit completase su encendido, se separó de la otra etapa, conocida como Fregat, que aún sigue unida a Fobos-Grunt. El encendido del motor Fregat debería haber tenido lugar dos veces durante las primeras cinco horas en el espacio. El primer encendido de Fregat habría llevado a la nave a una órbita mucho más alta; el segundo, unas 2,5 horas más tarde, habría propulsado la sonda en su camino hacia Marte y su luna más grande, Fobos. En esta luna se recogería una muestra de suelo dentro de una cápsula especial, la cual regresaría a la Tierra para su recuperación en 2014.

Experimento LIFE a bordo de Fobos-Grunt

Experimento LIFE a bordo de Fobos-Grunt © Crédito: Planetary Society


Grunt aún está en una órbita baja, debido a que no tuvo lugar ninguno de los encendidos de Fregat. Aunque se cree que la nave está en modo seguro, e incluso ha realizado maniobras de forma que su altitud orbital ha aumentado, los controladores han sido incapaces de restablecer el contacto para enviar nuevas instrucciones. Si no puede establecerse la comunicación, reentrará en la atmósfera.

Además de la cápsula de retorno de muestras, Grunt porta un paquete instrumental diseñado para permanecer en la superficie de Fobos, más una sonda china, Yinghuo-1, diseñada para orbitar Marte. La misión también incluye el Experimento de Vuelo Interplanetario Vivo de la Sociedad Planetaria (LIFE – vida en español), para el que he trabajado como jefe científico principal del equipo de Estados Unidos. Transportado dentro de la cápsula de retorno, en la que se depositaría el suelo de Fobos, LIFE consta de un recipiente en forma de disco, un biomódulo, con un peso de apenas 88 gramos. Dentro hay 30 tubos de ensayo que portan diez especies biológicas, cada una por triplicado. Rodeada por los 30 tubos, hay una muestra de suelo con una población mixta de microorganismos, tomada del desierto Negev en Israel, que será analizada por microbiólogos rusos.

Los organismos llevados dentro del biomódulo de LIFE incluyen miembros de los tres dominios de la vida terrestre: bacterias, arqueas y eucariotas. El propósito del experimento es poner a prueba lo bien que pueden sobrevivir distintas especies en el entorno espacial, de forma similar a microorganismos que se mueven por el espacio dentro de un meteorito eyectado desde Marte por un antiguo evento de impacto. Si los organismos pueden mantenerse vivos dentro del material rocoso que se transfirió de forma natural desde Marte a la Tierra, esto apoyaría la hipótesis de la transpermia – la idea de que la vida en la Tierra puede haberse generado mediante un evento de siembra por organismos primigenios de Marte.

Conocemos microorganismos que podrían sobrevivir a las presiones y temperaturas asociadas a la propia eyección. También sabemos que durante la entrada atmosférica, sólo los primeros milímetros de roca exterior se ven calentados en su camino hacia la Tierra; por tanto, cualquier ser vivo en el interior de la roca en este punto debería seguir vivo cuando la roca impacte en la Tierra como un meteorito. Si las formas de vida pudiesen sobrevivir al propio viaje desde Marte a la Tierra, el origen marciano para la vida en la Tierra sería una gran posibilidad. Esto también significaría que la vida se origina por sí misma en todo el cosmos y podría dispersarse desde cada punto de origen, incrementando de este modo el número de planetas y lunas con vida que puede haber.

Se han llevado a cabo numerosos estudios sobre la supervivencia, en la órbita baja de la Tierra, de muchas de las especies de LIFE, pero gran parte de los desafíos a la vida en el espacio proceden de la energética radiación espacial. Una gran parte de la radiación espacial se ve atrapada por un sistema de campos magnéticos conocidos como cinturones de radiación de Van Allen, o geomagnetosfera. Dado que se han llevado a cabo muy pocos estudios controlados sobre microorganismos, semillas de plantas y otros tipos de vida más allá de los cinturones de Van Allen, que alcanzan una altitud de unos 60 000 kilómetros (aproximadamente 1/7 de la distancia a la Luna), la Sociedad Planetaria dispuso tener el biomódulo de LIFE dentro de la cápsula de retorno de Grunt.

El fin de semana pasado, la nave sorprendió a todos maniobrando por sí misma, elevando su órbita. Debido a esto, la fecha estimada de reentrada se movió de finales de noviembre a mediados de enero, lo que significa que el biomódulo de LIFE estará en el espacio más de nueve semanas. Una intrigante posibilidad, que se mantiene mientras los controladores consideran cómo finalizar la misión, es que se separe la cápsula de retorno de muestras de Grunt del resto de la nave. Si se hace esto, podría asumir la entrada atmosférica estable, descenso y aterrizaje que se esperaba tras su retorno de Fobos. De suceder, y si la cápsula aterriza, podríamos recuperar el biomódulo de LIFE y comprobar el estado de los organismos de su interior. El resultado de otra prueba biológica en la órbita baja no sería el experimento soñado. Pero dentro de la pérdida de una misión en la que tantos ingenieros y científicos han puesto sus sueños, un poco puede significa mucho.


Autor: David Warmflash
Fecha Original: 15 de noviembre de 2011
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