¿Qué es una pirámide? ¿Es un poliedro cuya base es un polígono cuyos lados son triángulos que tienen un vértice común? Bueno, sí, es eso, pero es mucho más que eso. La pirámide, que en su manifestación megalítica desempeñó un papel muy importante en las historias de dos de las primeras civilizaciones, ha suscitado más especulaciones y fantasías que cualquier otra forma sólida geométrica. Cubos y dodecaedros nunca han tenido la cobertura mediática de la pirámide.

Antes de investigar algunos de los más fantásticos mitos que se han asociado a las pirámides, deberíamos revisar algunos de los hechos que, para una mente inquisitiva, son más fascinantes que las fantasías.

Las pirámides de Egipto

El encabezado de esta sección es el título de un libro ampliamente reconocido como el trabajo definitivo sobre el tema. Escrito por I.E.S. Edwards, conservador de las antigüedades egipcias del Museo Británico desde 1955-72, este libro presenta los hechos de la forma más legible y es la referencia de la información arqueológica de este artículo.

La historia de civilización de las Dinastías Egipcias abarca más de 3000 años, de los cuales la Era de las Pirámides cuenta menos de 500, aunque esta forma de construcción continuó, de una forma muy rebajada, durante 500 más. Hay más de 80 pirámides conocidas en Egipto, algunas de las cuales se encuentran tan en ruinas que parecen ser sólo montones de escombros.

No es sorprendente que mucha gente haya ejercitado su imaginación y especulado sobre los propósitos de estas masivas estructuras de piedra y sobre los métodos que usaron para su construcción. Aunque es mucho lo que se desconoce sobre las pirámides egipcias hay pocas dudas sobre que fueron construidas de acuerdo con los ritos funerarios de la religión egipcia y que los métodos de construcción usados estaban muy posiblemente dentro de los límites de la tecnología de la época.

La religión egipcia estaba firmemente basada en la existencia de una vida después de la muerte, la cual dependía para su aplazamiento de la protección de los restos mortales de los antiguos ciudadanos. En los tiempos de la predinastía, la gente importante era enterrada bajo un montículo de tierra, la forma de los cuales parece haber ganado algún significado religioso. Durante la Primera y Segunda Dinastías este montículo se elaboró más y se convirtió en una estructura rectangular, de ladrillo de barro decorado, llamado mastaba. Como es natural, la mastaba del Faraón era la más imponente, aunque se han encontrado buenos ejemplos en las de nobles y oficiales.

En la Tercera Dinastía, alrededor del 2680 A.c, el faraón de esa época, Zoser, fue afortunado al tener como su Ministro a Imhotep, a quien se acredita como el constructor de la primera pirámide (e, incidentalmente, la primera gran construcción de piedra del mundo). Imhotep fue deificado más tarde por los egipcios, posiblemente el primer registro de alguien que “subió de rango”.

Es tentador especular que Imhotep se dijo un día a sí mismo “Si pongo una mastaba sobre otra y de nuevo otra encima de aquella, hasta que llegue a seis, entonces mi faraón será mucho más importante que su viejo padre”, pero las excavaciones de la Pirámide Escalonada de Zoser revela que tuvieron lugar muchos cambios en el diseño de la estructura durante su construcción.

Primero, se construyó una inusual mastaba cuadrada con el poco usado material de piedra. Entonces se le fueron haciendo añadidos, en varias etapas, hasta que se convirtió en rectangular, construyendo entonces hacia arriba para convertirse en una pirámide de cuatro pisos, extendiendo más tarde dos lados y subiendo para convertirse en una pirámide de seis pisos, que fue su forma final. Todo esto indica que no hubo una repentina llegada de nuevas ideas de “alguna parte” que convirtiesen súbitamente a los egipcios “primitivos” en brillantes ingenieros y picapedreros, una teoría muy querida por los especuladores más irracionales en el tema egipcio. Está claro que Imhotep era un hombre inusualmente inteligente pero está claro igualmente que sus ideas no surgieron de fuentes misteriosas. Su curva de aprendizaje está inscrita en piedra.

Desde la primera pirámide escalonada, podemos rastrear el desarrollo de esta forma de arquitectura a través de la primera pirámide auténtica, hasta el apogeo de la construcción de pirámides, la Gran Pirámide de Khufu en Giza. Esta es sobre la que se han construido todas las fantasías y, ciertamente, es una imponente pieza de ingeniería. El primer hecho notable sobre la Gran Pirámide es que el tiempo que pasó entre la invención de la arquitectura de pirámides por Imhotep y la construcción de la misma, la mayor y mejor de todas, fue sólo de poco más de un siglo.

La Gran Pirámide es única en muchas formas. Cuando se construyó, era el edificio más pesado (alrededor de 6 millones de toneladas) jamás construido. Aún lo es. Consta de aproximadamente 2,3 millones de bloques de piedra, con un peso medio de 2,5 toneladas. Su base tiene 227 metros cuadrados, con una precisión de unos 20cm en cada lado. Su altura original era de 150 metros, aunque los 15 metros superiores han desaparecido. Está alineada con precisión a los cuatro puntos cardinales, con su lado menos preciso, el este, divergiendo sólo 5′ 30” del verdadero norte-sur, lo cual, para una civilización que no tenía brújulas, no está mal. Su base cubre 13,1 acres, sus lados forman un ángulo con el terreno de 51º 52′ y se construyó usando una tecnología no más sofisticada que la palanca, los rodillos, el plano inclinado, herramientas de piedra y cobre, mentes inteligentes y trabajo duro.

Deberíamos aclarar algunos conceptos equivocados ampliamente propagados por la labor de autores deliberadamente ignorantes tales como Erich von Daniken, quien seguramente ostenta el título de ser la persona con más errores sobre más temas que cualquier otra en la Tierra.

Los egipcios no eran gente primitiva en absoluto. Eran tan inteligentes y sofisticados como lo somos hoy, y, aunque su tecnología era simple, era adecuada para la tarea y eran expertos en su aplicación.

Los egipcios no usaron esclavos para construir las pirámides sino ciudadanos a los que se pagaba con comida por su trabajo (incluso hay pruebas de que los egipcios inventaron la huelga para un mejor salario). Sabemos que el trabajo experto sobre las pirámides fue llevado a cabo por un equipo de artesanos a jornada completa, y podemos suponer que gran parte del trabajo pesado fue realizado por “trabajadores ocasionales” sin experiencia, probablemente por granjeros locales que no tenían nada que hacer mientras sus tierras se inundaban por las crecidas anuales del Nilo.

Los egipcios movieron grandes bloques de piedra en trineos de madera tirados por grupos de hombres con cuerdas. Von Daniken nos habría hecho creer que los egipcios no tenían cuerdas y que tenían poco suministro de madera debido a que “los árboles no crecen en abundancia en el Nilo”. Ambas afirmaciones son mentira. Se han hallado muchas cuerdas en tumbas egipcias, y los egipcios usaron grandes cantidades de madera, gran parte de la cual adquirían en tratos comerciales con países vecinos, y se han encontrado muchos ejemplos de esto.

Los egipcios no llevaban a cabo sacrificios humanos en la época dinástica (aunque hay algunas pruebas de que sí lo hicieron los de la época pre-dinástica) y no hay pruebas de que se encerrasen a humanos vivos en las pirámides con su Faraón muerto. Esto último es casi con total seguridad una invención de Hollywood.

La momificación fue usada con el propósito de preservar los restos de los egipcios para la otra vida y no, como diría von Daniken, para la resurrección por los antiguos astronautas que regresan. La técnica de la momificación está disponible en un detalle considerable, a partir de los textos existentes. Los órganos internos eran sacados y almacenados separados del cuerpo, y el cuerpo era tratado con varias sales y resinas y envuelto en lino.

Todo esto puede haber sido contraproducente, ya que algunas momias antiguas de los primeros egipcios, meramente enterrados sin tratamiento, han sobrevivido mejor que aquellas de los Faraones. Las pruebas sugieren que la desecación causada por el internamiento en la tierra seca es mucho mejor conservante que cualquiera de los tratamientos dados a los cadáveres faraónicos.

Lo que realmente señala la mentira de von Daniken, sin embargo, es el hecho de que el cerebro era sacado por partes, a través de la nariz, y no se conservaba. Los egipcios creían que el corazón era la sede del alma, y que el cerebro no tenía una importancia particular. En el caso de von Daniken, esto bien podría ser cierto.

Motivación

Miraremos más allá de algunas fantasías que se han construido más tarde alrededor de la Gran Pirámide, primero vamos a considerar “¿por qué construir una pirámide?”.

La respuesta es que no lo sabemos. Hay muchas hipótesis lógicas (y muchas más ilógicas) pero no hay duda de que el propósito tuvo naturaleza religiosa. Puede ser que las pirámides se viesen como “escaleras hacia el cielo” para que los Faraones muertos ascendiesen a su lugar por derecho junto al Dios Sol.

No hay pruebas directas de que las pirámides fueran el lugar de enterramiento real de los reyes, ya que no se han encontrado nunca restos faraónicos dentro o bajo una pirámide. Las pirámides pueden haberse construido como homenajes y no como tumbas, aunque, en ausencia de pruebas directas, el último propósito parece más probable.

Una hipótesis, propuesta por el físico germano-británico Kurt Mendelssohn, propone que la existencia de las pirámides era secundaria al hecho de su construcción. Mendelssohn propone que los gobernadores del recientemente unificado reino de Egipto necesitaban algún trabajo de importancia nacional para soldar a los distintos grupos regionales en un estado cohesivo y centralizado.

La teoría de Mendelssohn, propuesta en su libro “The Riddle of the Pyramids (El Enigma de las Pirámides)”, argumenta este caso muy bien y, sea cierto o no, es ciertamente lógico y explica algunos de los misterios que rodean a estas gigantescas estructuras. Esta hipótesis cae dentro de los parámetros de una especulación razonable, ya que hace muchas otras asociaciones con un periodo de la historia el cual, aunque mejor documentada que muchas otras de las épocas antiguas, está lejos de ser comprendida en profundidad.

Lo que los textos supervivientes nos dicen sobre los antiguos egipcios varía considerablemente sobre la mitología popular que los rodea. Eran gente inteligente y práctica, no dados a un excesivo misticismo lo que es un error generado por el hecho de que la mayor parte de la literatura superviviente se preocupa de la muerte, lo cual se explica por el hecho de que sus tumbas sobrevivieron al milenio en mucha mejor forma de lo que lo hicieron en las viviendas comunes.

Aunque existen pruebas claras de que los egipcios tenían suficientes conocimientos astronómicos para ser capaces de desarrollar un calendario preciso, y por tanto ser capaces de predecir los eventos anuales más importantes, las crecidas del Nilo, no hay nada que sugiera que desarrollasen la astrología, un hecho que debería hacerlos queridos para todos los escépticos.

En general, los egipcios han llegado hasta nosotros como una gente notablemente simpática, con una pizca de crueldad y brutalidad que caracteriza a muchas de las civilizaciones antiguas, y no pocas de las modernas.

No sabemos por qué las pirámides se convirtieron en una estructura tan importante para los egipcios, pero puede haber una pista en el puro pragmatismo de la forma. Una vez se ha tomado la decisión de construir a escala monumental, la pirámide tiene sentido para gente que no ha desarrollado arcos o columnas independientes. Una vez construyes una pirámide, suponiendo que lo haces adecuadamente, ésta tiende a mantenerse como está. Mantenerse es más simple que caer para una pirámide bien construida. (No es el caso para todas las formas, como algunos fornidos escépticos que atendieron a la cena de la convención anual pueden atestiguar.)

Deberíamos señalar también la afirmación que se hace comúnmente por aquellos que no saben nada sobre historia y cultura egipcia y que buscan fama y fortuna escribiendo libros que están firmemente enraizados en la ignorancia. Esta afirmación es que “sería imposible para nosotros hoy construir la Gran Pirámide”.

Esto es tanto un completo sinsentido como probablemente cierto – sinsentido porque las razones citadas recaen sobre las técnicas que se supone que tenían los antiguos egipcios y que no han vuelto a estar disponibles para la gente moderna, y cierto por una razón completamente distinta y es que sería difícil concebir a un político o director de una compañía convenciendo al electorado o a la junta sobre la conveniencia de gastar una fortuna en una estructura intrínsecamente inútil. (Los cínicos no deberían usar la nueva Casa del Parlamento como refutación de este argumento.) Esta cuestión está señalada en el libro de Ronald Story “Guardians of the Universe? (¿Guardianes del universo?)

Una empresa de construcción japonesa estimó en 1980 que el coste de erigir una réplica de la Gran Pirámide, usando técnicas modernas, tendría un coste de 563 millones de dólares. Si se usaran los métodos de trabajo intensivo de los egipcios, entonces el coste se acercaría a los 18 mil millones de dólares. Sería, efectivamente, un audaz gobierno el que sugiriese construir una pirámide como un remedio para el desempleo.

Sobre las técnicas “perdidas”, hay gran cantidad de pruebas físicas de que los egipcios tallaron las piedras, las transportaron al lugar, usaron rampas para llevarlas a la altura necesaria y moverlas una vez allí. ¿Qué técnicas se han perdido?

Otro misterio que hechiza a los que proponen las explicaciones paranormales es cómo el concepto de construcción piramidal surgió en dos culturas tan separadas con las de Egipto y América Central. La sugerencia es que los egipcios colonizaron América Central y enseñaron a los nativos cómo hacerlo.

Esta sugerencia es difícilmente sostenible cuando tenemos en cuenta unos pocos hechos.

Las pirámides de América Central fueron diseñadas para un propósito totalmente distinto a las de Egipto – ceremonial en lugar de funerario. Todas las pirámides de América Central están en un ángulo mucho menor que las egipcias y fueron diseñadas para que se pudiese escalar tras la construcción a los templos situados en su cima. En el caso de los Aztecas, los sacrificios humanos parecen haber sido una actividad principal en las pirámides, aunque posiblemente este no era el caso en los Mayas.

Los métodos de construcción difieren enormemente de los que usaron los egipcios y, generalmente, las pirámides de América Central no se usaron como monumentos o enterramientos, aunque se ha hallado una que contenía el cuerpo de algunas personas importantes.

El hecho crucial que hace que cualquier intercambio cultural parezca improbable es que las primeras pirámides de México son los llamados Templos del Sol y de la Luna en Teotihuacan, sobre los constructores de las mismas poco se conoce, pero han sido identificados por algunos místicos como las Tribus Perdidas de Israel (¡quién si no!). Estas pirámides son comparables en tamaño a las de Egipto, y datan justo antes del inicio de la época cristiana. Parecería altamente implausible que los egipcios, en las etapas finales de su larga historia, se aventurasen a dar media vuelta al mundo y enseñar a los nativos una tecnología que ellos mismos habían abandonado cerca de dos milenios antes. Es mucho más probable que el significado práctico de la forma piramidal para una construcción grande atrajera a dos culturas distintas, ninguna de las cuales había desarrollado el arco, de forma independiente.

Podemos desechar las afirmaciones pseudocientíficas de astronautas antiguos, viajeros en el tiempo y remanentes de civilizaciones previas avanzadas tecnológicamente como propugnan los seguidores de von Daniken mediante una simple explicación de los hechos que han sido descubiertos por los verdaderos arqueólogos y otros científicos. Tales afirmaciones pueden anotarse a la premeditada ignorancia por parte de los defensores. De mayor interés son algunos de los extraños cultos que leen un significado místico en las medidas de las pirámides, particularmente aquellas de la Gran Pirámide de Khufu.

Piramitos y Piramidiotas

Parecería que una fuerza motriz tras el deseo de mezclar medidas con profecías bíblicas, que llevó a muchos autores británicos del siglo XIX a atribuir una importancia injustificada a la Gran Pirámide, fue la repugnancia por el sistema métrico de medida, introducido tras la Revolución Francesa. Los británicos poco auto-respetados y temerosos de Dios iban a tomar este ejemplo de caída de la pérfida Rana atea. (Los lectores de edad media o avanzada pueden tener cierta simpatía con esta visión.)

Entre los primeros en señalar este problema fue un editor retirado, John Taylor, que creía que las pirámides habían sido construidas por Noé, siguiendo las especificaciones de Dios, y que decidió que 25 pulgadas era el tamaño del codo bíblico.

Taylor fue el primero en darse cuenta de que las dimensiones de la Gran Pirámide sugerían que los egipcios tenían conocimientos de la razón pi (la razón de la circunferencia de la pirámide a su altura da con bastante precisión la razón 1/2pi). Como era conocido que los egipcios no habían desarrollado las matemáticas a nivel teórico hasta ese punto, esto convenció a Taylor de que la Pirámide era de inspiración divina y presentó un auténtico problema para los eruditos más inclinados a la ciencia.

Una posible explicación que se ha adelantado es que, si los egipcios usaron un tambor rodante para medir largas distancias, entonces pi habría sido parte de su cómputo de una forma bastante fortuita y los egipcios habrían descubierto la razón sin ser conscientes del hecho.

Sea cual sea la verdad del tema, Taylor, que fue un partidario de la proposición de que los británicos eran descendientes de las Tribus Perdidas de Israel, estaba convencido de que la Pirámide había sido construida por estos proto-británicos. Obviamente los egipcios no pudieron hacerlo, ya que eran peores que los franceses.

Las ideas de Taylor fueron aceptadas por no menos que el Astrónomo Real de Escocia, Charles Piazzi Smyth. (El verdadero misterio en esta historia es cómo alguien con un segundo nombre que suena tan extranjero pudo ser Astrónomo Real.) Smyth había sido alumno de Sir John Herschell y, como Herschell y Taylor, se opuso al uso del sistema de medida métrico, lo que puede ayudar a la hora de tener en cuenta algunas de las extraordinarias teorías que planteó más tarde.

Al encontrar que una de las piedras de la envoltura de la Gran Pirámide tenía aproximadamente 25 pulgadas, igual al codo de Taylor, Smyth decidió que la pulgada (un vigésimo quinto de codo y aproximadamente la diezmillonésima parte del radio polar de la Tierra) debía haber sido la unidad divina de longitud. Cuando se descubrió que la piedra original estaba un poco por encima de 25 pulgadas (25,025 de hecho), Smyth propuso que la “pulgada Pirámide” de 1,001 era la auténtica unidad divina (la unidad británica presumiblemente terminó por gastarse un poco en el bolsillo de alguno de los de la Tribu Perdida).

Por supuesto esto sirvió como prueba de que el sistema de medida británico estaba inspirado por Dios, lo que era un golpe directo a esos sucios franceses. Smyth usó la pulgada pirámide y otras medidas hechas en la Gran Pirámide para calcular la densidad de la Tierra, su población y, por lo que sabemos, el ganador de la tercera de Ascot.

Es obvio que, dado el número de medidas que se podrían hacer en una descomunal estructura como la Gran Pirámide, y con unas ideas preconcebidas adecuadas, se puede llegar a la respuesta que uno quiera. Esto es lo que hizo Smyth.

Su libro, “Our Inheritance In the Great Pyramid (Nuestra herencia en la Gran Pirámide)”, contiene unas 600 páginas de estos cálculos y predicciones. El gran problema con toda esta teoría es que no se ha encontrado ninguna dimensión real de pulgada pirámide. Esto se puso de manifiesto cuando Smyth, en una visita a Egipto, encontró a un jefe de albañiles en una losa de piedra y le declaró que era el Estándar Divino. La “ciencia” de la Piramidología estaba ya firmemente establecida. Sobrevivió a la revelación de que uno de los seguidores de Smyth había sido capturado intentando convencer al jefe para que la hiciera más precisa y el descubrimiento de que las piedras que recubrían a la Gran Pirámide eran todas de distintos tamaños.

Con el mordisco firmemente entre sus dientes, Smyth y sus muchos seguidores, que incluían a los fundadores de los Testigos de Jehová, usando su Pulgada Pirámide decidieron que varias estructuras internas de la Gran Pirámide eran un registro de la historia pasada del mundo (naturalmente empezando en el 4004 a.C) y eso no era todo. Posteriores medidas demostraron que la historia futura del mundo estaba también contenida en las piedras. El final del mundo se predijo que sucedería en 1874, 1914, 1920 y 1925.

Como sucede con todas estas predicciones erróneas, cuando no tienen lugar revisa los datos para obtener una nueva fecha (ver Nostradamus). Lo que Smyth y sus seguidores estaban haciendo era retorcer los datos para lograr una salida preconcebida, una práctica que aún se usa por muchos seguidores de lo paranormal.

Smyth podía multiplicar cualquier dimensión por un número adecuadamente grande y llegar a una medida significativa, tal como la distancia al Sol derivada a partir de la altura de la Pirámide (481 pies x 1000 millones = 90 millones de millas). No muy preciso, y ciertamente no tan preciso como Dios o un viajero extraterrestre del espacio sabrían, pero ciertamente engañó a los clientes.

Desafortunadamente para Smyth, como primer personaje de fama egipcia, estaba cuidando a una serpiente en su pecho. Sus teorías, durante mucho tiempo gracias a su posición, fueron tratadas con un respeto que obviamente no se merecían. Uno de sus defensores más ardientes fue un ingeniero químico, que junto con su hijo, decidió refinar más las teorías de Smyth con medidas más precisas que necesitaban hacerse en el lugar. Los dos se pusieron a trabajar en el diseño de instrumentos más precisos para hacer las medidas lo más exactas posibles. Como esto llevó mucho tiempo, el ingeniero por fin decidió que era demasiado viejo para viajar a Egipto y su hijo fue solo. Llevó a cabo varias triangulaciones muy precisas del lugar y tuvo éxito al demostrar de forma concluyente que Smyth sólo decía tonterías.

El joven, Williarn Matthew Flinders Petrie, permaneció en Egipto para convertirse en uno de los egiptólogos más grandes de su época y ser considerado por muchos como el padre de la arqueología científica. Era, a propósito, el nieto del gran explorador de la línea costera de Australia, Matthew Flinders.

El hecho de que Smyth estaba equivocado no sirvió para disuadir de creer en sus predicciones y teorías a la gente, que continuó reciclándolas hasta hoy.

El poder de la Pirámide o mucho ruido y pocas nueces

Todo lo siguiente puede explicarse mediante la incapacidad de la gente para aceptar que las civilizaciones antiguas eran capaces de llevar a cabo trabajos importantes de construcción o que estas estructuras monolíticas eran intrínsecamente inútiles.

La siguiente fase en la saga de la piramidiocia deja el mundo de las pirámides tangibles y entra en el dominio de la forma piramidal. Más particularmente, miraremos el efecto de las pirámides en la jerga de la New Age, “energías desconocidas para la ciencia “, o euts como se referirán a ellas por razones tipográficas (por sus siglas en inglés).

Era probablemente inevitable que alguien, en algún momento, diese con la idea que la misma pirámide tenía algo que ver con el proceso de la momificación. Esta idea voló a la vista de las pruebas de cómo se llevó a cabo la momificación, incluyendo los registros dejados por los mismos egipcios, pero está de acuerdo con el pensamiento de aquellos que persisten en ver un problema que no existe.

Martin Gardner, en su libro de entretenimiento “The Magic Numbers of Dr Matrix (Los números mágicos del Dr. Matrix)”, rastrea las primeras referencias a su idea en los primeros años del siglo XX. En esa época un “ocultista francés” como lo describe Gardner descubrió que un gato muerto podía momificarse tras ser colocado en una pirámide modelo. Como pareció que no era un gran reclamo momificar gatos en el siguiente medio siglo, no se realizó más investigación sobre el tema.

Entonces, a finales de los años 50, un checo llamado Drbal afirmó que una hoja de afeitar situada bajo una pirámide de cartón mantenía su borde más afilado de lo que cabría esperar.

Más tarde encontramos a varios actores de cine (que podrían muy bien ser descendientes de las Tribus Perdidas de Israel) afirmando ser capaces de meditar mejor cuando estaban sentados bajo una pirámide. Otros han afirmado que los alimentos almacenados en una pirámide mantienen toda su frescura, los deseos se convierten en realidad si los escribes en un papel y los colocas en una pirámide, las pirámides matan a las bacterias. Esto es un tema extraordinario, si es cierto, pero, ¿cómo es de cierto?

Vamos a tener en cuenta primero a las euts, si obedecen las leyes, y cómo una pirámide puede canalizarlas.

Siempre que se reta a un pseudocientífico o a un paranormalista a explicar algún fenómeno que la ciencia anuncia como altamente improbable, responde con las euts. Aunque no deseemos sugerir que no existen cosas como las euts, no estamos muy animados a creerlos por las afirmaciones que hacen.

Parece que pueden hacer cualquier cosa y no están gobernadas por ninguna regla en absoluto. Los defensores del poder de la pirámide han afirmado que las pirámides pueden mediante su contacto, momificar la carne, mantener la comida en su estado natural y afilar cuchillas de afeitar. Parecería para el observador casual que estas tres cosas acuden a tres aplicaciones distintas de la energía.

Momificar la carne presupone una capacidad de eliminar moléculas de agua; afilar una cuchilla requiere la capacidad de añadir moléculas; y preservar la comida significa mantener el status quo. Dado que el material del que está construida la pirámide no parece afectar a ninguno de estos procesos (están disponibles en cartulina, madera, poliestireno, cobre, policarbonatos, acero y muchos otros materiales) y que parecen no tener control sobre los sistemas, ¿cómo se determina el proceso requerido? ¿Pueden las euts decidir por sí mismas que el objeto de la pirámide es un gato muerto o una cuchilla de afeitar?

Si es así, y parece la única conclusión lógica para estas afirmaciones, entonces parece que estamos tratando con alguna forma de energía sensible. Este es un concepto extraordinario y requeriría pruebas mucho más persuasivas para su existencia que las que ofrecen los defensores. ¿¡Imaginas los problemas a los que se habría enfrentado Einstein si la gravedad pudiese pensar por sí misma!?

Ahora preguntamos, “¿Qué es lo que hay inherente en la pirámide que le permite canalizar esta energía cuando otros sólidos geométricos no lo hacen?” No hemos oído hablar del Poder del Cubo o del Poder de la Esfera (aunque este artículo puede generar tales pensamientos en algunas mentes — ya ha sucedido antes). La respuesta es que no hay nada en la pirámide que debiera darnos una razón para suponer que esta forma mantiene una posición privilegiada en el mundo de los sólidos. Es más probable que los defensores de esta falacia estén seducidos por los misterios de las pirámides egipcias y que como resultado han investido a esta forma con poderes místicos.

No hay razón para creer que las pirámides ejercen algún tipo de influencia sobre la energía, sea conocida o no por la ciencia. Esto, por supuesto, no importaría si hubiese ejemplos de evidencias que “probasen” lo contrario aunque hay muchas referencias en la literatura profesional de tales evidencias es difícil encontrar referencias a alguna prueba llevada a cabo adecuadamente que dan hechos en lugar de opiniones subjetivas. Aquellas pruebas que han sido llevadas a cabo mediante la metodología de doble ciego no agradaron a los defensores del poder de la pirámide.

En una cata de vino francés en la edición de invierno de 1987-88 de The Skeptical Inquirer, el vino almacenado en las pirámides se juzgó que no era distinto en calidad del que no había sido almacenado en ellas.

Los defensores del poder de la pirámide deberían retroceder ante la única regla que se sabe que obedecen las euts. Esta es la ley que afirma que “Ningún suceso paranormal ocurrirá en un lugar que contenga a un escéptico”. Esta ley es más conocida por el título común de “El Escaqueo Psíquico”, la cual explica muchas más cosas que los problemas de las pirámides para realizar su tarea.

Para concluir esta sección sobre el poder piramidal, deberíamos referirnos a la influencia del autor estadounidense y respetado escéptico, Martin Gardner, a nivel de creencia en esta improbable forma de energía. En un artículo satírico de la edición de junio de 1974 de Scientific American, Gardner realizó un número de escandalosas afirmaciones sobre el poder de las pirámides, que estaban siendo promocionadas por su personaje el Dr Matrix. Gardner estaba sorprendido por la cantidad de correo que generó tal artículo, de gente que buscaba más detalles sobre cómo podían ayudarles las pirámides.

Algunas de las irónicas afirmaciones de Gardner aún forman parte de la tradición popular de las pirámides, por lo que no te sorprendas si el poder del cubo o la esfera se convierten en fenómenos New Age en el futuro.

Aunque no hay nada particularmente misterioso en las pirámides, ciertamente han ejercido algún tipo de influencia en la imaginación de la gente durante milenios.

Meramente leyendo sobre cómo la gente de las primeras civilizaciones emprendieron las tareas de construcción y cómo los humanos modernos han arrancado los secretos de las piedras, atraen nuestros instintos románticos. Nos hace darnos cuenta de los extraordinarios logros físicos y mentales de los que es capaz la raza humana y ha sido capaz desde el principio de la historia.

También nos hace darnos cuenta de lo limitada que debe ser la imaginación de aquellos que no pueden sentirse orgullosos de los logros de nuestra especie y que deben inventar superseres a los que acreditar aquello que han hecho los humanos.

Como escépticos, no deberíamos sentirnos ofendidos por gente como Erich von Daniken, Charles Piazzi Smyth y muchos otros. Deberíamos tener compasión por su estrechez de miras y la mezquindad de su espíritu.

[Este artículo apareció por primera vez en The Skeptic 1988 No. 3.
Barry Williams es presidente de Escépticos Australianos y tiene interés desde hace mucho tiempo en la egiptología.]



Autor: Barry Williams
Fecha Original: 13 de julio de 1990
Enlace Original

Anuncios