Mapa de Oronteus Finaeus

La parte de Los Misteriosos Orígenes del Hombre (N. del T: MOM en adelante por sus siglas en ingles) dedicado al Mapa de Oronteus Finaeus de 1532 comenzó con Charlton Heston afirmando que el Dr. Charles Hapgood [autor de Maps of the Ancient Sea Kings (Mapas de los Antiguos Reyes de los Mares), Hapgood (1966, 1979)], hizo un “sorprendente descubrimiento” mientras echaba un vistazo en la sala de mapas de la Biblioteca del Congreso. MOM entonces cita al Dr. Hapgood diciendo:

Cuando mis ojos se posaron sobre el hemisferio sur de un mapa del mundo dibujado por Oronteus Finaeus en 1532, tuve instantáneamente la convicción de que había encontrado un mapa verdaderamente auténtico de la Antártica real.


Desafortunadamente, esta convicción probablemente actuó como prejuicio de sus ideas acerca del mapa de Oronteus Finaeus lo que hizo imposible que lo evaluase de forma objetiva. Una vez que el Dr. Hapgood sabía que tenía un mapa auténtico de la Antártica, procedió a pasar por alto, como más tarde se explica, muchos problemas serios para que este mapa sea un preciso, aunque posiblemente auténtico, mapa de la Antártica.

En MOM, Mr. Graham Hancock afirmó:

El misterio de este mapa es que muestra la Antártica tal como sería bajo la capa de hielo mucho antes del momento en que se supone fue descubierta.

En esta parte de MOM, Mr. Hancock no solo afirma incorrectamente los alegatos hechos por Hapgood (1966, 1979), sino también las proclamas hechas en su propio libro, The Fingerprints of the Gods (Las Huellas de los Dioses) (Hancock 1995). De acuerdo con Hapgood (1966, p. 93, 1979, p. 79) y Hancock (1995, p. 18, 478), este es el mapa de Phillip Buache de 1737 que muestra el lecho de roca subglacial, libre de hielo, o la topografía combinada de la Antártica. Como discutía en un mensaje previo mío titulado Parte 6 – El mapa de Buache, Exposición 9, Huellas de los Dioses (Mensaje largo), el mapa de Phillip Buache de 1737 falla rotundamente en cualquier modo de representar con precisión la topografía de roca subglacial de la Antártica como cartografió Drewry (1983, hoja 3) o la topografía libre de hielo de la Antártica representada por la superficie rocosa tal como ajustó Drewry mediante rebote isostático (1983, hoja 6).

En otras afirmaciones, ambos Mr. Hancock y el Dr. Hapgood consideran incorrectamente la topografía subglacial de la Antártica como la misma que la topografía libre de hielo de la Antártica. La topografía subglacial real difiere de una hipotética topografía libre de hielo debido a que los 293 778 800 kilómetros cúbicos de hielo o yacen sobre el lecho de roca o se apilan como afloramientos de hielo en islas de roca (Drewry 1982, hoja 4). El peso total de este hielo ha hundido a la Antártica cientos de metros. Si la capa de hielo de la Antártica se fundiese y eliminásemos este peso de la corteza, el rebote isostático elevaría la topografía subglacial unos 950 metros en el interior y 50 metros a lo largo de la costa. Además, al descongelar todo el hielo del mundo, del cual la Antártica posee un 90 por ciento del total, el nivel del mar se elevaría unos 80 metros(Drewry 1983, hoja 6).

En contra de MOM, ambos Hapgood (1966, p. 79-93, 1979, p. 69-79) y Hancock (1995, p. 14-16,22) afirmaron con claridad que el mapa de Oronteus Finaeus de 1532 muestra el continente de la Antártica con las costas libres de hielo “cuando la capa de hielo estaba presente solo en el interior más profundo”. De esta manera, en ninguna parte de la emisión de MOM se hace mención a una Antártica parcialmente helada.

El Problema de la Península Antártica

Entonces continúa Mr. Hancock:

Y tal vez el mayor misterio de todos es que se muestra la Península Antártica no como aparece hoy cubierta por más de un kilómetro de hielo, sino como en realidad aparece bajo la cubierta de hielo.

Este misterio que ambos MOM y Mr. Hancock nos lleva de nuevo a falsear seriamente el mapa de Oronteus Finaeus de 1532 y los alegatos de Hapgood (1966, 1979). Como hizo notar Hapgood (1966, p. 93, 1979, p. 78-79), una deficiencia principal en el mapa de Oronteus Finaeus de 1532 es que carece de cualquier rasgo que pueda ser claramente reconocido o inferido como relacionado con la Península Antártica. De hecho, el gran misterio es por qué MOM y Mr. Hancock afirmarían que el mapa de Oronteus Finaeus de 1532 muestra la Península Antártica (Tierra de Palmer) cuando claramente no lo hace (Hapgood 1979, Figura 52).

Para la carencia de tal Península, Hapgood (1966, p. 93, 1979, p. 78-79) da una confusa explicación. Afirma que la base de esta península puede verse, pero el mapa de Oronteus Finaeus no muestra ninguna base. Afirma que esta península existe solo como un disperso conjunto de islas rocosas, lo cual es cierto de acuerdo con Drewry (1983, hoja 3). Sin embargo, incluso el mapa más rudimentario de una parte o la total Antártica helada mostraría la Península Antártica como un prominente, unos 800 kilómetros, conjunto de islas de norte a sur. Su elevación y rebote isostático habría mantenido esta isla bien arriba respecto a cualquier elevación marina proyectada (Drewry 1983, hoja 6). La ausencia de esta isla en el mapa de Oronteus Finaeus es una de las más gruesas inconsistencias entre este mapa y la hipotética Antártica prehistórica parcialmente helada propuesta por Hapgood (1966, 1979) y la Antártica libre de hielo de MOM.

Más imprecisiones graves

Entonces Charlton Heston afirmó que Hapgood puso su teoría en prueba. De acuerdo con MOM, el Dr. Hapgood comparó el mapa de Oronteus Finaeus con un mapa moderno de la Antártica cubierta de hielo y encontró que los mapas eran similares. Entonces comparó un mapa creado por investigaciones sismográficas con las verdaderas líneas costeras del mapa de Oronteus Finaeus.

Como Charlton Heston alega:

Cuando superpuso los mapas, las similitudes le dejaron perplejo.

Esta es una sorprendente afirmación dado que el mapa topográfico del lecho de roca subglacial de Drewry (1983, hoja 3) se compara con el mapa de Oronteus Finaeus. En tal comparación, las graves inconsistencias entre estos mapas y el mapa de Oronteus Finaeus parecían recordar más un mapa moderno de la Antártica cubierta de hielo que el mapa topográfico subglacial de Drewry (1983, hoja 3) hecho por prospección sismográfica y sondeo de ecos de radio.

Por ejemplo, la Tierra de Wilkes que en el mapa de Oronteus Finaeus se muestra como tierra firme está ocupada casi por completo por dos grandes cuencas marinas con solo un archipiélago de islas rocosas elevándose sobre el nivel del mar (Drewry 1983, hoja 3). En una Antártica parcialmente helada, gran parte de la tierra firme mostrada en el mapa de Oronteus Finaeus estaría bajo el agua. Incluso con un rebote isostático completo, las grandes bahías ocuparían grandes partes de la Tierra de Wilkes y de Jorge V que el mapa de Oronteus Finaeus muestra como tierra firme (Drewry 1983, hoja 6).

Además, el mapa de Oronteus Finaeus falla al mostrar la cuenca Amery. En una Antártica parcial o completamente deshelada, esta cuenca habría sido ocupada por una bahía de 700 a 800 kilómetros de largo en perpendicular a la costa de la Antártica entre las Tierras de la Princesa Elizabeth y de Mac Robertson (Drewry 1983, hojas 3 y 6). Este estuario habría sido un gran rasgo fisiográfico que incluso el más inútil de los cartógrafos habría dibujado si hubiese estado sin hielo. Incluso aunque esta cuenca forma una prominente bahía a lo largo de la costa de la Antártica moderna (Drewry 1983, hoja 2), esta cuenca está ausente del mapa de Oronteus Finaeus. Este tema y otros contradicen completamente cualquier reclamo de capacidades de cartografía tecnológicamente avanzadas.

Sumado a esto, la Antártica Occidental posee muchos problemas. Debido a que la superficie rocosa bajo la Antártica Occidental yace a cientos de metros bajo el nivel del mar, excepto por algunas islas rocosas, el sólido bloque de tierra ilustrado en el mapa de Oronteus Finaeus para la Antártica Occidental falla completamente al “mostrar la Antártica como si estuviese bajo el hielo”, como dice MOM. Hapgood (1966, 1979) intentó superar este problema diciendo que este mapa muestra una Antártica parcialmente helada con la Antártica Occidental presumiblemente aún cubierta de hielo. Sin embargo, durante la época en que la capa de hielo de la Antártica había retrocedido hacia la Antártica Oriental como reclamó, la capa de hielo de la Antártica Occidental se habría roto y dejaría islas cubiertas de hielo rodeadas de aguas abiertas. Incluso si la capa de hielo de la Antártica Occidental permaneciese intacta como se muestra en el mapa de Oronteus Finaeus, la línea costera mostrada en el mapa para la Antártica Occidental habría estado compuesta por el borde de una capa de hielo. Sin embargo, el mapa de Oronteus Finaeus muestra esta costa glacial con fiordos y desembocaduras de ríos justo como la costa no helada de la Antártica Oriental. De esta forma, el mapa de Oronteus Finaeus muestra claramente que lo que debería ser una costa glacial es una costa no glacial. Comparando el mapa de Oronteus Finaeus con un mapa que muestra la topografía del lecho rocoso ajustado por rebote isostático, Drewry (1983, hoja 6), falla al resolver cualquiera de estos problemas.

Esta parte de MOM y Mr. Graham Hancock concluye finalmente:

La deducción obvia de todo esto es que quienquiera que dibujase estos mapas hace miles de años tenía una tecnología tan elevada como la nuestra.

y

Por lo que este es un testimonio de una civilización avanzada en nuestra prehistoria.

Los problemas de arriba y otros muestran claramente que el mapa de Oronteus Finaeus de 1532, así como el mapa de Buache de 1737 fallan estrepitosamente al mostrar una hipotética Antártica deshelada o incluso una especulativa parcialmente helada. La deducción obvia que podemos hacer desde los análisis de ambos mapas es que ninguno de los mapas muestran evidencia de tecnología de seres con tecnología de cartografiado avanzada involucrados en su fabricación. Así pues, no hay en absoluto pruebas de una civilización avanzada en nuestra remota prehistoria al menos en lo que concierne a los mapas de Oronteus Finaeus de 1532 y de Buache de 1737. Mr. Paul Lunde, en un artículo publicado en la revista de enero-febrero de 1980 de Aramco World Magazine, presenta una hipótesis más creíble. Lunde (1980) propone la hipótesis de que el origen del mapa de Oronteus Finaeus podría haber sido un pobre dibujo de la Antártica histórica, posiblemente Australia, hecho por algún marinero portugués desconocido algo antes de 1513. A pesar de los datos de origen, si es que hay alguno, el mapa de Oronteus Finaeus de 1532, falla claramente al retratar con precisión la Antártica ya sea parcial o totalmente deshelada, como habían creído la gente de MOM.

El bromista del mamut ultra-congelado

Esta parte de MOM finaliza con Charlton Heston afirmando:

Un mamut lanudo se congeló tan rápidamente que su último alimento permaneció fresco en su estómago durante miles de años. Este rápido descenso de las temperaturas puede ser la clave de la desaparición de la civilización que Platón llamó la Atlántida.

Incluso esta última afirmación presenta algunos problemas. Primero, MOM más tarde fallaría al presentar evidencias de que la Atlántida estuvo alguna vez en la Antártica. Finalmente el alegato de MOM de que el mamut lanudo fue congelado tan rápidamente que su último alimento permanecía fresco en su estómago no es más que una leyenda popular sin bases reales.

Para repetir las ideas presentadas por Mr. Darby South en un pasado mensaje suyo de talk.origins, la presencia de restos de plantas bien conservadas asociadas a mamuts y mastodontes tienen poco que ver con el congelado rápido. Se han encontrado contenidos de los intestinos bien conservados incluso con restos de esqueletos sin congelación.

Por ejemplo, paleontólogos de vertebrados encontraron restos de plantas que estuvieron una vez en el intestino de un mastodonte asociados con el esqueleto que excavaron de una ciénaga en Ohio (Lepper, et al. 1991, pp. 122-123). También, los paleontólogos han recuperado otros esqueletos completos de mastodontes que contenían restos de plantas bien conservadas que estuvieron contenidos en los intestinos y estómago en ciénagas de Nueva York, Nueva Jersey, y otros estados (Dreimanis 1968, Pp. 264.).

Los restos vegetales son tan perdurables que el ultra-congelado es innecesario para su preservación. En el ejemplo del mastodonte de Ohio, los restos de plantas que una vez ocuparon los intestinos sobrevivieron mucho después que los restos del mastodonte se hubiesen descompuesto por el agua – y el entorno anaeróbico en el que fueron sepultados. Si las temperaturas de congelación son esenciales para la preservación de los materiales vegetales en el contenido de los intestinos, ¿por qué las plantas permanecen asociadas a los mastodontes sobrevivieron mientras que los mastodontes nunca se congelaron y los restos del mastodonte se descompusieron?. En este y otros casos es evidente que la congelación rápida es innecesaria para la preservación del material vegetal.

Conclusión

Esta parte de MOM falla al presentar cualquier prueba creíble de evidencias de congelación rápida de mamuts o de una Antártica sin hielo. El mapa de Oronteus Finaeus de 1532 falla al mostrar ya sea una Antártica parcial o completamente libre de hielo y demostrar la existencia de una antigua civilización con tecnología cartográfica avanzada. También falla mostrar la preservación de vegetales como prueba de un repentino cambio climático.


Referencias Citadas

Dreimanis, A., 1968, Extinction of Mastodons in Eastern North America: Testing a New Climatic-Environmental Hypothesis. The Ohio Journal of Science, vol. 68, no. 6, pp. 257-272.

Drewry, D. J. (ed.), 1983, Antarctica: Glaciological and Geophysical Folio. Scott Polar Research Institute, Cambridge.

Hancock, Graham, 1995, Fingerprints of the Gods. Crown Publishers, Inc., New York.

Hapgood, C. H., 1966, Maps of the Ancient Sea Kings, 1st Edition, Chilton Books, Philadelphia.

Hapgood, C. H., 1979, Maps of the Ancient Sea Kings, 2nd Edition, E. P. Dutton, New York.

Lepper, B. T., Frolking, T. A., and others, 1991, Intestinal Contents of a Late Pleistocene Mastodont from Midcontinental North America. Quaternary Research vol. 36, pp. 120-125

Lunde, P., The Oronteus Finaeus Map. Aramco World Magazine, Jan-Feb 1980. (accessible from http://www.millersv.edu/~columbus/h-l.html, under LUNDE02 ART)

Autor: Paul Heinrich

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